martes, 5 de octubre de 2010

IV Kedada Camino de Santiago de ForoMTB

En esta crónica intentaré relatar desde mi retina como se vivió la Kedada, este primer fin de semana de octubre, dando también una pincelada muy general sobre su origen. Es mi relato, unos tendrán su visión, yo tengo la mía.




I. Antecedentes


Un buen día, cuando el post del Camino de Santiago de ForoMTB estaba en pleno apogeo, al amigo Ricardo, conderg en el foro, se le ocurrió comentar de hacer una KDD para conocernos todos los que allí normalmente posteabamos.



Así nos reunimos en Burgos en la I Kedada Bicigrina. Corría el año 2007 y con esa primera convocatoria vino la segunda en Salamanca, creciendo la participación a tenor de las nuevas incorporaciones en el post.

Los lazos de amistad iban en aumento, no sólo por la actividad que nos unía, la bicicleta y el Camino de Santiago, sino por la propia esencia de las personas.













En Salamanca se pusieron, por decirlo así, las bases para las siguientes convocatorias y seguir en la misma línea, reunión de amigos con carácter festivo acompañado con una ruta bicicletera apta para todos los públicos para que las familias pudieran participar, así como la fecha y lugar de la próxima cita.



Con gran entusiasmo, se comenzó a preparar la tercera edición en Oviedo en 2009, sin embargo las cosas empezaron a cambiar. El promotor del post del Camino de Santiago en ForoMTB fue abandonando ForoMTB, creando su propio foro que iba en aumento, y organizando en paralelo una actividad y homenaje para la KDD.



Por motivos personales, no pude asistir a la edición de Oviedo, si bien me llegó información de varias partes diferentes que el ambiente estuvo muy enrarecido y algo tenso por momentos, simplemente por haber mezclado "churras con merinas” dando lugar a acusaciones posteriores que no tiene sentido relatar ni defender. El resultado final fue la escisión definitiva de este promotor hacia su propio foro.

Con estos antecedentes, el amigo Luciano se enfrentaba a la organización de la reunión de este año en Granada. Reunión que he de decir que tuvo una organización exquisita, al igual que las anteriores ediciones, y con un éxito rotundo.








II. Friday, October 1st


El vuelo ya lo tenía cerrado desde hacía 15 días y programado para las 13:45 h. con salida en Vigo. Así ese mismo día, salí antes de la oficina y estar a tiempo en Peinador para el embarque, no sin antes visitar a mi madre y almorzar algo..

Salimos con leve retraso por la tardanza en la apertura del embarque. Despegamos y, poco antes de una hora, estábamos preparándonos para el aterrizaje en Barajas. Por cierto comprobé el funcionamiento del GPS en el avión, volando a 8.000 metros y ciertamente la presión dentro de la cabina hacía que la altitud marcada fuese tan sólo de 1.528 metros. Además como soy un “bici-oso” de la tecnología quise marcar un waypoint con la posición aproximada de un caminín visto desde el Airbus, cresteando la sierra de Madrid. He de admitir que teniendo buena recepción de satélites, el GPS no daba señal de posición. Me imagino que tendrán un inhibidor o bien no esperé el tiempo suficiente para su recepción, apagandolo al poco rato.



La llegada a la famosa T4 de Barajas que, con su enormidad y dimensiones, me había generado un poco de estrés. Pronto descubrí su facilidad en hacer el tránsito: bajar del avión, buscar en la misma planta la puerta de salida del siguiente vuelo, y esperar tranquilamente sentado a la apertura del siguiente embarque.


El vuelo a Granada lo hice en un Airbus más grande y, para mi desgracia, con mayor hacinamiento, casi no pude leer la revista Mundo Medieval que llevaba conmigo. No había apenas hueco con el asiento del pasajero de delante.




La irregularidad del firme al aterrizar en Granada, me hizo sospechar de cómo era el modesto aeropuerto.


Bajamos del avión directamente a la pista, caminando por ella para acceder a las instalaciones aeroportuarias, sin túneles de protección de lluvia, ni nada. Me recordó los viejos tiempos, cuando todo era como “andar por casa”, o como cuando bajan las personalidades para la foto de rigor.

Incluso me vino a mi cabeza aquella famosa película en B/W donde dos personajes se alejan caminando por la pista conversando "I think this is the beginning of a beautiful friendship".







Mi familia granadina, concretamente mi prima María Jesus y sus dos hijas, me esperaba para llevarme a casa de mi tía Esther, donde me alojaría ese fin de semana. Así se lo había prometido para no crear un cisma familiar –no comprendía que fuese a Granada y me alojara en un hotel-. Después de sortear las innumerables y, parece que, indefinidas obras, especialmente en Camino de Ronda, una de las principales arterias de la capital, llegamos a mi destino más inmediato. Y…, sorpresa!! Allí estaba Esther, una mujer entrañable de 88 años, hermana de mi padre, toda afanada preparándome un bizcocho de melocotón borracho. Sabe como ganarme, soy “dulcero” y no lo puedo negar.

Una vez aposentado y charlado un poco con la familia, explicando con detalle el planning de mi visita a Granada y los motivos, fui al encuentro de mis amigos, alojados en el Hotel Alhamar, a escasos 400 metros de donde yo pernoctaría las siguientes dos noches.


Allí estaban casi la mitad de los asistentes, los anfitriones Luciano y Susi, los charros Luis y Mari Angeles, Juan de Griñón con sus amigas Antonia y Elena, Rafa y Emy con su hija Alejandra de San Fernando. Mientras charlábamos iba llegando el resto de los integrantes, los madrileños que venían en grupeta (Sebas y Toñi con Vicente y Luisa, Miguel Angel, Paco y Susi), Agustín -el vigués de Bouzas afincado en San Fernando- y Pepi desde San Fernando también. Francis de Martos en Jaen. Juan Marchales y Pepa vinieron desde Alicante sólo para pasar esa noche a tenor de una celebración familiar al día siguiente. Al final llegaron desde el País Vasco, Gabriel y Yolanda con sus hijos Iker y Miren.

Ya de noche nos fuimos a dar un garbeo a tomar unas “Alhambra”, cerveza de la zona, como su nombre indica, especialmente rica.














Acto seguido fuimos a cenar a un restaurante italiano, como no, especialista en “pasta”.

Llegamos a la hora convenida con los hosteleros y tenían preparada ya una de las dos mesas que nos correspondía. En la otra había un grupo de mujeres, que había terminado de yantar y estaban muy animadas charlando en sobremesa, y que parecían obcecadas en no dejar sentar al siguiente turno, por lo que nos tocó esperar un buen rato, pero permitimos a nuestras chicas que se sentaran en la mesa libre y empezasen a yantar sin nosotros.

Menos mal que la temperatura es especialmente maravillosa en Granada para esta época de año en la que estabamos. Casi las 12 de la noche, a primeros de Octubre y nosotros de manga corta. En Ourense estaríamos con forro polar.



Al fin, con amplias sonrisas y con la expectativa de una noche de marcha estupenda, las “ocupas” de nuestra mesa salieron del local tranquilamente. Así pues nos sentamos a yantar bien tarde, pero con buena compañía la espera no importó en absoluto. La velada fue larga y divertida mientras degustábamos los manjares de la cocina italiana unos y otros, más íberos, degustando unos perniles inmensos, todo regado por bebidas varias.

Terminamos la cena muy tarde y continuamos en un local de copas, con excepción de los más jóvenes y sus progenitores, para rematar la jornada algunos a las 2 de la madrugada. Otros continuaron la fiesta hasta cerca de las cuatro. Yo, por mi parte, como estaba bien cansado y no quería llegar a horas intempestivas, me retiré con la primera hornada (la de las dos, claro).




III. Saturday, October 2nd


Diana a las 9 de la mañana, con algo de sueño me aseé y me preparé con ropa “free”. Mi tia Esther ya estaba levantada y muy afanada, para variar. Allí estaba también mi otra prima, Maria del Carmen, que normalmente pasa los fines de semana con su madre. Me senté a desayunar el estupendo bizcocho, con café con leche y fruta, a la vez que conversamos un poco.


Preparé la mochila, con más fruta y alguna cosilla más, y partí hacia el Hotel Alhamar para reunirme con mis compinches bicicleteros, que aun estaban sentados desayunando tranquilamente con buena charlerta.

Evidentemente, me uní a ellos en su amena conversación mientras iban acabando de desayunar. Este sábado a la familia vasca no le salió todo como esperaba, se olvidaron las entradas a la Alhambra en casa y, a más a más, a Iker le sentó mal la cena y tuvo que quedarse en el hotel. Una pena, ya lo teníamos convencido para hacer una ruta alternativa más dura.







Al acabar comenzamos a salir del comedor y preparar la bicis. Nos hicimos unas fotos y arrancamos, unos de vuelta a casa, como Juan y su mujer, otros en ruta de senderismo, otros de visita por Granada, Antonia y Elena a La Alhambra y los de siempre de ruta bicicletera, destacando el bautizo no de fuego que hacía el amigo Juan Mambrú a su "Mirlo Blanco", una elegante Trek de doble suspensión sin estrenar.







La ruta que iniciábamos estuvo bien diseñada por nuestro amigo Luciano que, saliendo del hotel, nos llevaba a tomar la calle San Antón para cortar por Reyes Católicos hasta la Plaza Nueva, donde está el Palacio de Justicia. En el tramo de Reyes Católicos, el rio Darro discurre subterráneo ocultándose precisamente en Plaza Nueva.

Desde la plaza ya continuamos acompañados por las aguas del Darro, cauce arriba, en medio de un entorno urbano muy característico de Granada, con la Alhambra vigilando nuestros pasos, allá arriba a nuestra derecha.










Llegamos a la Placeta del Rey Chico, donde hicimos varias fotos. Nuestra ruta debía abandonar el Darro, girando a la derecha para llevarnos a la parte alta de la Alhambra, y a la izquierda dejaríamos el Palacio de los Cordova y la terrible Cuesta del Chápiz que, de seguirla, nos llevaría al Sacromonte.

Conozco perfectamente esta cuesta ya que hace algunos años seguí la Procesión de los Gitanos un rato y pude comprobar los increíbles malabarismos de los costaleros para no hacer caer el Paso, por la excesiva pendiente.














La ruta nos llevaba por la Cuesta del Rey Chico, camino empedrado con escalones formando una pendiente endiablada.

Se puede subir encima de la bici con las pulsaciones a tope, siendo aconsejable detenerse alguna vez para respirar un poco mientras echas unas fotos a los amigos, para luego volver a montar en la bici y llegar ya de un tirón arriba.

Este es un tramo muy bonito hasta la Puerta de Hierro, dejando el Albaicín y los cármenes a nuestra espalda.









El Albaicín


Esta puerta es parte de un conjunto defensivo construido por los cristianos para defender la Torre de los Picos y dejando en el interior la antigua Puerta de Arrabal, que comunicaba la Medina con los jardines del Generalife.







Nos hicimos más fotos, y continuamos por un tramo de tierra más bonito, si cabe, que el anterior, que nos conduciría hasta la parte alta donde están las taquillas del preciado monumento.

Allí nos detuvimos para que Gabriel hiciese unas gestiones y poder visitar la Alhambra al día siguiente. La gestión fue infructuosa con enfado de nuestros amigos, que con los medios tecnológicos a disposición, no permitan salvar una situación de estas.








A su vez, el amigo Juan Mambrú me comentó haber recibido una llamada esta mañana comunicándole el fallecimiento de un familiar muy querido. Ya lo habíamos notado algo bajo de ánimo, más callado que de costumbre, así que éste era el motivo.

Continuamos hasta llegar a la rotonda del Camino Viejo del Cementerio, allí la traza sigue a la izquierda, todos siguen por ella, mientras Juan, Luis y yo continuamos de frente por un senderín convertido en camino ascendente, sólo para ver cómo se comportaba el "Mirlo Blanco".


Nos detuvimos un instante para escuchar y divisar unos bikers tirándose por unas bajadas a nuestra izquierda, por donde se divisaban unos senderines magníficos. Seguimos y llegamos al cruce por donde deberían aparecer el resto de amigos, según el track disponible.

Por un error de cálculo, hizo que no estuviésemos en el cruce por donde subirían, ya que era, precisamente, el punto por donde bajaríamos posteriormente. Para ir a su encuentro, baje con la bici, llegando al cementerio y no se les veía por ningún lado. Al regresar al punto donde dejé a Juan y Luis, llamamos por teléfono al grupo y ya nos dimos cuenta de nuestro error.

Ellos fueron a la izquierda, hacia la Silla del Moro, mientras que nosotros los buscamos por el camino de la derecha. Craso error que fue subsanado rápidamente, encontrándonos un poco más arriba.


Nuevamente reagrupados, nos comentaron que estuvieron haciendo fotos desde la Silla del Moro, lugar al que nosotros tres ya no pasaríamos. Subiríamos más arriba hasta el Mirador del Moro.

Llegamos arriba por una carreterilla asfaltada en medio de olivares, para continuar por un single-track hasta un recinto cerrado por una valla metálica.

Justo allí nos encontramos con Sebas, Toñi y Luisa haciendo su ruta de senderismo. Después de charlar animadamante y comprobar que desde allí ya se veía la Abadía del Sacromonte, descendimos un poco con fuerte pendiente hasta el mirador.







Un rato de contemplación sobre la capital granadina y el Sacromonte, regresamos sobre nuestros pasos, primero hacia arriba para luego descender por el mismo sitio, descartando algunos hacer la variante más “hard”, dada la hora que era y la gran vuelta que tendríamos que dar para seguir la alternativa.

Así pues, descendimos por la carreterilla y por la pista por donde había bajado a buscarlos hasta el cementerio. Una vez aquí, el amigo Gabriel volvió nuevamente a las taquillas para hacer una segunda gestión con sus entradas, que resultó nuevamente negativa.

Bajamos hacia Granada por el Camino Nuevo del Cementerio, una calle con buena pendiente y una curva muy cerrada. Un poco más adelante cortamos a la izquierda por la Cuesta de Caidero, para enfilar al final el descenso por la Cuesta Escoriaza para llegar al Rio Genil.



A partir de ahora iríamos a la vera del Genil siguiendo su cauce hacia arriba, primero por su margen izquierda por el Camino de Beas para luego atravesar un puente y pasar al margen derecho. La primera parte, al ser camino ancho, el grupo de cabeza fuimos imprimiendo un ritmo más fuerte hasta llegar al puente, teniendo que parar en alguna ocasión para poder adelantar a los caminantes que por el mismo iban. En el puente nos volvimos a reagrupar todos y continuamos con un rodar un poco más tranquilo.

Viendo que Yolanda junto con Gabriel, que iba haciendo un sobresfuerzo al ir “tirando” como un jabato de su hija, se quedaban rezagados me quedé atrás con ellos para charlar y dar ánimos, sin que se sintieran abandonados.


Nos encontramos con dos jinetes, con unos hermosos equinos de raza, de trote noble y gallardo. Me quedé rezagado para hacer una foto de los caballeros y de repente uno de ellos, se gira volviendo sobre sus pasos, diciendo algo. Tuve que parar la bici, porque no sabía bien que me farfullaba el jinete.

Al final conseguí entender que me estaba pidiendo le lanzara el sombrero de paja que se le había caído. Algo perjudicado iba con “dos o tres cervezas y si bajo no seré capaz de subirme al caballo otra vez”.

Amablemente, recogí su sombrero y se lo alcé, después se dispusieron para que les retratase con mi cámara. Les costó colocarse en posición dando señas de “ligera” intoxicación etílica.




Me despedí y los dejé atrás dando dos golpes de pedal. Yolanda aun no se creía lo que había visto y me decía “¿cómo puede ser que se le ocurra montar a caballo con esa borrachera?”. Ya ves, unos conducen coches y otros caballos.

Seguimos conversando un rato y en medio de la charla, les sugerí la idea de intentar re-imprimir las entradas en un cajero automático con una llamada a su banco, ya que lo habían tramitado por su entidad de referencia.

Un poco más adelante, nos estaban esperando los demás para volver a cruzar el Genil retornando a su margen izquierda. Pinos Genil, lugar donde almorzaríamos, estaba a pocos cientos de metros más adelante. Ya estaba todo preparado, así como el resto de los asistentes no bicicleteros, esperándonos para yantar.






El día era realmente espléndido, y con buen criterio, Luciano eligió bien el restaurante. Nos tenía preparadas unas mesas al aire libre con el Genil a nuestra vera. Comenzamos a sentarnos y las jarras de Alhambra empezaron a fluir y vaciarse enseguida por mor de calor y de la necesidad de líquidos por la ruta realizada. Además el camarero empezó a suministrarnos bandejas variadas de viandas, todas exquisitas.

Un buen rato estuvimos charlando, comiendo y riendo. Incluso la sonrisa volvió a aflorar a Gabriel, después de hacer una gestión para intentar re-imprimir las entradas para La Alhambra.

Durante la comida Francis de Martos, nos hizo entrega a cada familia de un detalle increíble, una cajita de aceite de su tierra con una pinta más que estupenda. Como lo tenía en el coche de uno de los andarines, se encargaría Sebas de llevar la mía a Madrid y luego ya negociaríamos la entrega (en Ourense o en Madrid).

Una vez acabado el yantar, levantarse y volver a nuestras monturas, se nos antojaba algo duro y la pereza casi nos invade. Si bien, la cabeza pudo más y nos montamos en nuestras bicis y empezamos a rodar.

Creo firmemente que la superación de nuestra pereza ha sido el hecho determinante y favorable de regresar en suave bajada a Granada, siguiendo el cauce del Genil.


De este modo y como quien no quiere la cosa, llegamos a la capital realmente notándose que es casi todo bajada por el buen ritmo de pedaleo que llevábamos. Ya en el hotel, guardamos las bicis y nos fuimos a asear para luego ir al mirador de San Nicolás durante la puesta de sol. El ex-presidente Clinton, la definió “como la puesta de sol más bella que jamás haya visto”.

Así me fui caminado, con la pinta de “freerider”, a casa de mi tía para una ducha reparadora y vestimenta adecuada y volver con los amigos, no sin antes comentar con la familia por donde estuviera y que tal me lo estaba pasando.

Muy cerca del hotel, recibí la llamada de Luciano para comprobar cuanto me faltaba para estar listo, ya que el tiempo corría deprisa y había que llegar al mirador. Una vez llegado al hotel, el grueso del grupo ya había partido, y una pequeña delegación esperaba por los más retrasados (que conste que no fui el último). Ya no faltaba nadie y empezamos a caminar rápido dando al grupo principal comandado por Luciano, que avanzaba como una gacela en medio de una marabunta de gente invadiendo las aceras granadinas.

Avanzábamos a buen ritmo, más bien, Luciano nos llevaba a paso marcial, pero algo fallaba. Yo ya sabía la ubicación del mirador de San Nicolás y las cuestas a las que nos enfrentaríamos por los Cármenes antes de llegar, y no hacía falta ser un excelente matemático para adivinar que el sol estaría puesto a nuestra llegada. Así, teniendo en cuenta la distancia, la velocidad de la Tierra (1.620 km/h en el punto más excéntrico a su eje de rotación) y la nuestra propia velocidad (7 km/h), la física y la matemática no erraban, no.

Al llegar a la plaza de Santa Ana, enfilamos a la izquierda por las callejuelas estrechas del Albaicín hacia los cármenes.

El empedrado de las callejas es de tal forma que describen dibujos en el suelo, tipo mosaico, a lo largo de casi todo el trayecto. Atravesamos por la plazoleta de San Gregorio, donde está la iglesia con advocación al mismo santo y seguimos subiendo por la Cuesta de San Gregorio.

La pendiente era tan buena que nos hacía jadear, llegando incluso al sofoco. A veces, teníamos que cesar de hablar para recuperar la respiración acompasada y poder reanudar la conversación nuevamente.




Según nos acercábamos al mirador, el cielo se oscurecía con mayor celeridad. En el último tramo, ya en el Camino Nuevo de San Nicolás, la pendiente minora y comenzamos a ver la algarabía de una multitud de personas que allí se concentraban para ver la puesta de sol sobre un paraje impresionante.

Una plaza con vistas a La Alhambra completamente iluminada sobre la ladera de la montaña. Sencillamente SUPREMO; lanzamos varias fotos del paisaje en medio del gentío.




Después de un rato de contemplación y de alguna que otra llamada a casa, dejamos descansar nuestros huesos en la terraza del bar de la plaza, tomando unas “Alhambras” y otras bebidas, mientras conversábamos animadamente.

Una vez rematada, comenzamos la bajada por las mismas callejuelas por las que subimos, esta vez deteniéndonos en varias tiendas con motivos y artículos musulmanes y árabes, viendo aquí y allá los productos ofertados, comentando con los amigos el impresionante colorido de las tiendas. Las teterías, bares tradicionales árabes donde no se sirve alcohol por su propia religión, se alternaban con las tiendas con el mismo tipo de decoración y colorido. Fue como transportarse a la época de los califas.






Más de uno compró algo, Toñi unas chanclas que ya se las llevó puestas, Miguel Angel un detalle para sus mujeres. Mismamente yo estuve buscando suvenires para las mujeres que dejé a mil kilómetros y, con la magnífica ayuda de Elena, encontramos unas preciosas pulseras. La búsqueda fue en vano, ya que en el momento de la compra, la inexistencia de regateo por parte del vendedor frustró mi intención de compra.

Desde nuestro pensamiento occidental, y dentro de un ambiente donde parece regresar al pasado, casi se podría considerar un sacrilegio no pasar a una fase de negociación y regateo en este tipo de comercio.

Esta negativa a la negociación pudiera ser motivada por la modernización y occidentalización de sus estructuras empresariales, con nuevos sistemas de fijación de precios, obviando su antiguo sistema de fijación puntual de oferta-demanda individual para tener en cuenta al mercado en general y sus tendencias. Bufffff, vaya "taladrada"!!!!





























Una vez regresado a la ciudad nueva, fuimos a cenar a El Burladero, muy cerca de la plaza de toros y adornado, como su nombre indica, con motivos taurinos y bestias colgadas de la pared. Asimismo, las fotos de los gerentes acompañados de los famosos que habían yantado en el local inundaban las paredes, como una muestra más de las excelencias del local.


Tomamos una cañita inicial, para luego pasar a un comedor, reservado para nosotros solos, y la verdad, es que El Burladero cumplió con todas nuestras expectativas. Las viandas exquisitas, los postres, el vino,… incluso el agua, estupenda. Todo mediatizado por una buena dosis de alegría, buena conversación, amplias risas y buena compañía.

















Como fin de fiesta, el amigo Gabriel sacó las botellas de patxarán, autentico licor de endrinas, que nada tiene que envidiar al Licor Negro da Casa do Ricardo, ni al del Abuelo de Marcos. Estaba sencillamente exquisito, suave y con el dulce necesario lubricando a su paso nuestras ajadas gargantas. Un placer, como dicen algunos, para los sentidos.


Antes de proseguir, quiero hacer notar que no soy devoto del Licor Café, por ello a estas reuniones, nuestro amigo Ricardo, solía traer una botellica de Aguardente de Herbas, digestivo como el que más, si tomas un sólo chupito. Más de uno es pernicioso para la salud. Si bien este brebaje de endrinas extasió mi paladar y mi sentido. Menos mal que fui comedido en su ingestión, ¿o no?. También comentar que hice gestiones previas para que tuviéramos el ansiado Licor da Casa, pero un cúmulo de hechos impidió que degustáramos tal elixir.


Después de hacer este inciso, en ese momento, álgido como no podía ser de otra manera, al calor de la amistad, con el buche lleno y el espíritu alegre, comencé la ronda de brindis con el patxarán en la mano. Así se celebró y brindó por los presentes, por los que no pudieron asistir, por los que si asistieron y retornaron a la cama como los pequeños, por los que no acudieron a la cena por motivos personales como Juan y sus dos amigas, por… La calidez de los que allí estábamos, en medio del jolgorio generalizado, fue sensacional. Lo estábamos pasando realmente bien.




Llegó el momento solemne, entre tanta algarabía, de abrir el debate, ya iniciado previamente por un minúsculo sector en la bajada de San Nicolás, de decidir la ubicación de la reunión de 2011. La fecha estaba clara, primer fin de semana de octubre, instaurada de forma oficial en Salamanca. Hubo comentarios, con buen criterio, de hacerla en una zona del centro peninsular para que nos fuese a todos más fácil asistir. Así como buscar una ubicación donde fuese fácil de organizar para los futuros anfitriones. También hubo comentarios sobre la posibilidad de visitar el País Vasco, Ourense,…

Al final una intervención de nuestro siempre sensato y cabal Luciano, haciendo notar la situación actual y personal de algunos, con retoños próximamente y otros en un futuro algo más lejano, insistió en la realización en una zona céntrica y sugirió un cambio de rumbo en el estilo de estas reuniones; algo que también comentamos bajando San Nicolás. Idea que me pareció excelente. Luciano remató: "se podría hacer un ensayo en 2011 y si no cuaja, siempre se puede volver a la fórmula inicial".


Luciano sensiblemente emocionado


Evidentemente, sería un cambio de rumbo manteniendo la premisa originaria de una reunión de amigos con sus familias con una afición común, la bicicleta, para pasar un fin de semana lúdico-festivo sin más pretensión que ésta.


Después de su intervención, aparte de dar mi opinión y coincidir con nuestro amigo, lo erigí en nuestro Presidente de Honor. Hubo vítores para nuestro Presi y luego seguimos con el debate, llegando al punto que destacaron con fuerza dos candidaturas, la de Bilbao y la de la zona centro. Al final ganó la Zona Centro, después de unas disputadas votaciones. Miguel Angel sería el encargado de su organización y seguro contará con la ayuda del resto de los amigos madrileños.


Al finalizar tan magnífica sobremesa, algunos continuamos a un local de copas, donde estuvimos hasta altas horas de la noche. Allí Sebas nos sugirió, incluso nos convenció, que asistiéramos en grupo a la ruta de la Legión 101 de Ronda; Luis, Luciano, Toñi, Rafa, yo,… todo un elenco representativo de los asistentes de las Kedadas. Bueno…, a esas horas de la noche y con el espíritu “calentíco” se hacen 101 km, y 3.000 metros de ascensión acumulada, y más; incluso, si me apuras en menos de cinco horas. Nada…!!!! una proeza titánica que cualquier caballero de travesías sobre aluminio 6060 es capaz de hacer en una sola mano y con un pie atado al cuadro. Al día siguiente, una vez disipada la niebla nocturna, veríamos si seguimos tan valientes, por lo menos en mi caso.


Después de pasar animadamente un buen tiempo en este local, nos retiramos a descansar lo luchado durante el día, con buenas sensaciones en el cuerpo.




IV. Sunday, October 3rd


La alarma de mi móvil está configurado para que suene un tema suave de piano “in crescendo” para luego seguir con la voz de Meat Loaf, en uno de sus primeros temas del LP “Bat Out Of Hell”. Así comenzaba este domingo de octubre a las 8:45 con el sonido de esta melodía, posibilitando mi transición óptima y no traumática entre mi submundo con Morfeo y el retorno a la vida real cruda realidad; este día algo más dura al disfrutar escasamente de las maravillas que otorga este dios griego.

Una vez bien despierto tras una larga y relajante ducha, compruebo que mi familia también está levantada y dispuesta para desayunar conmigo. El bizcocho borracho seguía estando de muerte, café con leche, fruta y buena conversación. Al cabo de un rato, una llamada de Miguel Angel me hizo ver que, lo a gusto que estaba tenía que acabar, simplemente para cambiar de situación igualmente gustosa. Así me despidí hasta la tarde de los míos y me dirijí al hotel a reunirme con los amigos.

En la cafetería estaba sólo Miguel, el muy "cebrón" me llamó por esa sencilla razón, quería estar acompañado mientras iba bajando el resto de los amigos, algunos con sus maletas para, en esa misma mañana, regresar a sus hogares. La mesa se quedaba pequeña según llegaban los amigos y se sentaban alrededor con caras cansadas y algo largas. El fin de semana tocaba a su fin.

Ya con todos abajo, comenzaron las despedidas a cuenta gotas, como con ganas de no partir y con emoción más o menos contenida. La realidad es otra y el regreso se hace necesario para volver a encontrarnos nuevamente dentro de un año. Así fueron desfilando Gabriel y su familia, Rafa y la suya, Agustín con su mujer y finalmente Paco con su mujer y Miguel Angel.

El resto salimos del hotel recordando la última frase de Gabriel, antes de despedirse, “Ya queda menos para la KDD del 2011” y comenzamos a callejear Granada hasta llegar a la Bib-Rambla, donde nos separamos para sumergirnos en Granada. Unos fueron hacia la Capilla Real y otros hacia los puestos más antiguos de origen musulmán de la ciudad, entre Bib-Rambla y la propia Capilla Real.



Callejas que tienen, a lo sumo, dos o tres metros de ancho, llenas de productos típicamente árabes. Un sinfín de callejuelas estrechas impregnadas del color y ambiente morisco.

Ese colorido realmente inundaba las calles, cuyo entramado forma un estructura rectangular, cuya pequeñez daba la sensación de un asombroso y abigarrado laberinto. Su arquitectura mudéjar y motivos moriscos, las convierte en auténticos lugares con encanto. Una maravilla, nos perdimos aquí y allá, mirando, buscando, tocando, haciendo fotos, charlando,…


Una vez abandonada la zona nos reencontramos con el resto de amigos y visitamos la catedral de la Encarnación, accediendo por su fachada principal en la Plaza de las Pasiegas.

Ordenada construir por Isabel la Catolica, tiene una planta rectangular con cinco naves que cubren todo el crucero. Su interior da una sensación de grandeza por sus espaciosas naves, especialmente la central, y su enorme luminosidad interior gracias a los innumerables vidrieras y su clara y preciosa piedra reforzando aun más, si cabe, su grandiosidad.





Hacía años que no visita su catedral y me gustó volver a descubrirla. Estuve un buen rato sentado contemplando sus bóvedas y retablo mayor, así como sus blancas y magníficas columnas.





Una vez acabada la visita, un pequeño grupo nos dirigimos al mercado de especias, y al poco nos encontramos con un puesto de hierbas aromáticas y especias, donde disfrutamos apreciando los distintos aromas y colorido de las especias. Mucho me acordé de Sagrario; cómo le hubiera gustado estar allí, se pasaría horas en cada uno de los recipientes deleitándose con tales fragancias.





















Susi, que me vio muy interesado, me advirtió que aun no habíamos llegado al mercado propiamente dicho y continuamos su búsqueda. Al llegar al lugar donde normalmente se ubica, con gran desazón, comprobamos que este día no había mercado, estando la calle totalmente vacía de puestos, con excepción de los transeúntes y nosotros mismos.

Así retornamos rápidamente con el resto del grupo para dirigirnos hacia la Capilla Real y visitar los sepulcros de Fernando I e Isabel I, los católicos, artífices de la reunificación de España en 1.492 con la conquista de Granada. Allí también están su hija la reina Juana (la loca) con su cónyuge, Felipe (el hermosote). Curiosamente es más elevado y parece más fastuoso el mausoleo de sus hijos que el de los propios Reyes Católicos.

De 2010 10 KDD Granada



De igual forma que en la catedral, estuve un buen ratín contemplando la magnífica reja adornada con escenas de la vida de Jesús. Después, bajamos a la cripta al pie el altar mayor, bajo el mausoleo, donde están los solemnes féretros reales de plomo reforzados con unas fajas de hierro. La visita seguía a través de una pequeña exposición de lienzos de varios autores, algunos de renombre (Pedro Berruguete, Van der Weyden, Hans Memling y Botticelli, entre otros), para acabar saliendo por la oficina de venta de souvenirs.

Dimos otra vuelta pasando nuevamente por el lugar donde debería estar el mercado de especias, recordando Luciano la existencia de tal mercado e ignorando el motivo de su no celebración. Después continuamos hacia el Corral del Carbón, un edificio musulmán en forma de corral con una fuente en medio.

Originariamente sirvió como almacén de mercancías, después como posada de mercaderes, almacén y mercado. Los cristianos le dieron otros usos como almcén de carbón y por último un corral de representaciones teatrales, de ahí su actual nombre. Hoy día están las instalaciones de la Oficina de Turismo.

























Acto seguido, el bueno de Luciano nos dirigió a un punto inexcusable visita con buen tiempo en Granada. Luciano lo sabía, por eso nos llevó allí: la heladería Los Italianos, lugar donde preparan los mejores helados de toda la Comunidad Autónoma y parte de otras. Fui el único en sucumbir a tal manjar, dada la hora tan próxima al almuerzo, el resto declino la oferta mientras yo paladeaba un digestivo helado de limón.



Regresamos a Bib-Rambla, donde teníamos concertado el restaurante en una terraza, pidiendo el menú del día, regado con agua y Alhambra. Una comida suave para rebajar los excesos del fin de semana. Allí estábamos, aparte de los anfitriones, Sebas y Toñi, Vicente y Luisa, Juan, Antonia y Elena, Luis y Mari Angeles y el que suscribe.

Una llamada de mi hermano me dejó algo preocupado “Mira que en Vigo hay Alerta Naranja, con fortísimo viento”. ¿Podría aterrizar en Vigo? ¿Me desviarían a Santiago? Y el coche lo tengo aparcado en Vigo.

Alejé estos pensamientos de mi cabeza y continué yantando con los amigos, disfrutando del buen tiempo y la tranquilidad de la plaza y la buena gastronomía.


Se notaba durante la comida que el fin de semana y, por tanto, la Kedada llegaba a su fin, teniendo que despedirnos próximamente. Con esa sensación, retornamos al hotel donde ya partieron hacia su hogar en torno a las cuatro de la tarde, los amigos charros y los madrileños, quedándome con Luciano y Susi hasta el final. Me despedí de ellos con hondo pesar y regresé caminando a casa. La maleta ya la tenía lista y sólo me quedaba estar un ratín acompañando y conversando con la familia hasta la hora de ir al Federico Garcia Lorca.

Sobre las cinco nos dispusimos a partir hacia el modesto aeropuerto granadino, necesitándose tiempo a tenor de las obras en curso.




V. Off Topic. Un curioso regreso a casa.


Una vez llegado al “Federico”, compruebo que los pasajeros ya estaban embarcando. Así despues de una despedida rápida de mi familia, me dirigí a la puerta de embarque, para luego acceder al Airbus caminando por la misma pista igual que a mi llegada.

Precisión suiza en el despegue, exactamente a la hora prevista. Lectura de mi revista Mundo Medieval, la del sorteo del Camino del Cid, y de vez en cuando mirar por el ventanuco del avión en plan “GoogleEarth”, igualito que cuando estoy manejando los tracks, oteando y examinando el terreno en esa eterna búsqueda de los mejores caminines para rodarlos…

El comandante avisa, y el avión se agita. Las nubes están abajo y el sol ilumina la aeronave. Seguimos con las sacudidas, y reflexiono jocosamente “Coño, alguien debe estar mal de la tripa, tirandose unos cuescos, -como decía el humorista Eugenio- que hace retumbar el avión”.



Después de alguna que otra sacudida, aterrizamos con puntualidad y delicadeza en Barajas. Juan Antonio, el Comandante, debe ser un piloto con amplia experiencia. Realizó mi misma maniobra al aterrizar que yo cuando jugaba con el Flight Simulator, siendo todo un chaval, dando motores justo en la toma con tierra elevando ligeramente el morro y mejorar la suavidad de contacto.

La T4, como ya mencioné, es muy cómoda y facil para hacer el tránsito entre vuelos sino tienes que ir al edificio Satélite. Mientras esperaba el vuelo 580 con destino Peinador, asistí a una discusión flemática de una empresaria ecuatoriana intentando localizar a un empleado, Mauricio, que supuestamente no había entregado el coche de ejecutivo en la casa de la jefa, un Mazda de 70.000 dólares americanos. Estaba muy nerviosa y enfadada y su conversación se oía de punta a punta de la Terminal.


Al principio no localizó a Mauricio, así que movilizó a todo el mundo, a su padre, a su secretaria, a su abogado, a la policía, a la empresa Hunter de localización vía satelital del coche, incluso dio orden de despido fulminante. Al final consiguió hablar con el tal Mauricio, que parecía no ser el chofer, sino algo más por su relación con un arquitecto con el que nuestra protagonista ya no trabajaría más, según se desprendía de su airada conversación.

No voy a relatar la conversación, puede haber menores que lean estas líneas, pero decir que consumó su despido y como testigos tuvo a todos los que estábamos en tránsito en la T4, además de amenazarlo con “hacerlo preso, ya!!!!”. Fue como estar dentro de una telenovela y, la verdad, no gustaría estar en el pellejo de Mauricio.

Embarco en medio de un grupo de mozalbetes con ropa deportiva, dando un toque juvenil a la seriedad que suele tener este tipo de transporte. Era el equipo de futbol del Pontevedra, y para ser el equipo “grande” me parecían muy jóvenes.

La azafata que nos recibió me resultaba familiar. Humm, es la misma del vuelo anterior. Al pasar compruebo que la puerta de la cabina está abierta, cuantos relojitos tiene el cuadro de mandos, la leche!!! No me atreví a preguntarle si podía hacer una foto.

Una vez sentados, un chavalote del CF manifestaba intranquilidad, se notaba que le daba miedo volar con frases como “apaga el movil, no es broma, que esto se puede caer. No has oído que apagues el móvil?, no me mientas que lo has puesto en silencio, esto es muy serio, cuando pase la azafata le diré que lo tienes encendido…”, todo esto entre resoplidos.

El chaval estaba realmente nervioso. Era lo que me faltaba, tener a un histérico a mi lado, cuando yo sabía que en Vigo estaban en Alerta Naranja con viento racheado y mucha lluvia.

Me quedé sumamente tranquilo al comprobar que el comandante es también Juan Antonio, mientras nos informaba de la lluvia y viento en destino. Nada, todo controlado, con el majete éste. Pues, a leer un ratín.

Mundo Medieval es una revista densa, que quedó fulminada después de tanto viaje, así sin otro entretenimiento, me puse a ojear la revista del avión. Anda que veo!!!! Información de consecuencias en los vuelos:

“Jetlag”, hombre algo de jetlag tengo, si, tengo el sueño cambiado.
“Menor humedad relativa”, la humedad suele estar entre el 10-20%, así por la sequedad ambiental recomiendan beber agua o zumos y desaconsejan tomar alcohol por lo menos el día anterior por la deshidratación que provoca. Hombre!!! justo lo que hice, con excepción del patxarán.
“Diferencia de presión, ajustándose en el despegue y aterrizaje”, los gases del estómago se expanden con los ajustes, recomendando no ingerir comidas que puedan provocar flatulencia. Si ya lo decía yo… los meneos del vuelo anterior no fueron las nubes, alguien dentro del avión se estaba pedorreando de lo lindo.

Según nos acercabamos a Peinador las sacudidas iban en aumento, prometía ser un aterrizaje divertido y movidito, Juan Antonio corregía trayectoria con suma habilidad, dando motor, soltando, virando… El chavalote a mi lado gemía cada vez que el avión se balanceaba provocando la sensación de subida de estómago. “Aterrice ya” decía. Tranquilo, chaval ¿nunca te subiste a una noria?, pensaba yo.

Soberbio Juan Antonio tomando tierra, bueno… más tomando agua, porque como llovía, madre de Dios!!! En Peinador, mi hermano estaba allí para llevarme a mi casa en Vigo, ver a mi madre, cenar un poco y salir para Ourense.

¿Donde tienes el coche? Y el muy cachondo me responde que ahí al lado y que no nos mojaríamos "apenas". ¿¿¿Qué no nos mojábamos??? Y una leche!!! llegué empapado. Joer, y con el estupendo goretex de la bici en la maleta. GRRRR!!!! Efectivamente, como me imaginaba, la Alerta Naranja estuvo plenamente justificada; la jornada tuvo que ser de de campeonato: todos los contenedores de la basura estaban tirados por el suelo y la carretera llena de ramas, hojas y tierra por el vendaval.

Bien cansado estaba cuando llegué definitivamente a mi hogar alrededor de las 23:30 h. casi el último en llegar a destino.



SALud y nos vemos en la KDD de 2011

Copyright de las Fotografías: propias, Luciano, Gabriel y algunas de Internet.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Mambru por la Ciudad de Las Burgas

Parte I. La llegada a Ourense


El viernes recibí una llamada de Juan, Mambrú en ForoMTB. Ya sabía que estaba realizando el Camino de Santiago y que quería verme a su paso por Ourense, más que nada para conocernos personalmente, que de voz, escritura y fotografía ya nos conocíamos perfectamente.

Salió hace unos días desde su pueblo de crianza (Griñón), entre Toledo y Madrid, y pretende llegar a Muxía para, una vez conseguido su objetivo, tomar una bolsa de pipas cara al Atlantico, contemplando un buen cacho el romper de las olas contra las rocas al pie del Santuario da Virxe da Barca. Estampa de Paz y Sosiego y lo digo con conociento de causa. Me estoy viendo reflejado en él cuando, hace ya muchos años, me iba a Cabo Silleiro, al sur de Baiona, a estar un buen cacho contemplando el romper de las olas, cargado no con una bolsa de pipas, pero si con una cámara de fotos reflex de carrete.


La llamada era para anticiparme que estaba en A Gudiña, pensaba llegar el sábado a Ourense despues de meterse casi 100km. y ver cómo tenía mi agenda para encontrarnos. Quedamos en vernos al día siguiente, despues de mis indicaciones sobre el tipo de trazado con tendencia a bajar despues desde Talarino, salvo un repecho en Xunqueira de Ambia. Así despues de todo el día, me llamó sobre las 7:30 de la tarde y nos encontramos 15 minutos más tarde.

Lo reconocí inmediatamente por, además de ser igual que en las fotos más recientes publicadas, ser la única persona que allí estaba en el punto de reunión. Una pequeña queja sobre la explicación que le hice de la bajada, que no llegó a los puños, pero si que lo hizo notar a todos los amigos que llamaron, para mi escarnio.

Partimos hacia el casco antiguo para encontarnos con Julio (el forero Tetaro), junto con otro grupo de bikergrinos. Una vez todos juntos, los otros peregrinos se fueron rápidos a visitar la catedral, mientras Mambru, Tetaro y yo nos fuimos con buen criterio a visitar las excelencias de las cervecerias de la zona. La calle estaba llena de mozalbetes y no tan mozalbetes con camisetas de "Los Suaves", que asistirían a su concierto 3 horas más tarde y al que Tetaro estaba invitado, despues de pagar la entrada para él y su hijo.

Como el hospitalero fue muy estricto, "a las 10:00 cierro las puertas y saco los perros", nos fuimos raudos a cenar los huevos rotos. Vaya!!! Cerrado, que raro? de vacaciones? sin consultar el motivo, me los llevo a otro garito a tomar unos pimientos de Arnoia, tortilla y unas costillinas, regado todo ellos por una buena jarra de cerveza. Hay que recuperar líquidos y tomar el combustible necesario para afrontar al día siguiente otra dura etapa con rampones del 20%, caminos empedrados y corredoiras muy propias de nuestra tierra.

Tetaro declina cenar, solo la cervecita. Asi de este modo, Juan y yo nos pusimos las botas. Y entre llamada y llamada de los amigos, les recomendaba que hablasen más conmigo, así yo con las manos ocupadas con el movil, tendría buena cuenta él de las costillinas.

Entre risas y risas y charleta, se nos echó el tiempo encima, y nos largamos al Albergue, llegando justo a las 22:00, si bien no tenía mucha pinta de cerrarse a cal y canto. Allí estaban varios peregrinos a la puerta, dsifrutando de la noche con buena coversación, y el "cachondo" de Juan me despachó en un plis-plas al entrar en conversación con una alemana.

Al día siguiente domingo quedamos para las 8:30, desayunar y reunirnos con Tetaro para acompañar un ratín al cachondo éste y comprobar que sale de una vez de Ourense, que nos jalea y alborota el gallinero.




Parte II. La partida de Ourense


A las 8:30 o'clock estabamos en el mirador al lado del Albergue. Bajamos hasta la cafeteria, desayunamos y a la hora acordada apareció Tetaro, que había quedado con dos amigos más en el Puente Romano.


Iniciamos y nos encontramos no con los otros dos, sino con cuatro más, el joven Adrián, Cantón, Toby y Rubén, más tarde se uniría otro más al grupo.

El amigo Mambru, rapidamente se fijo en nuestras monturas dobles, y la baba le caía levemente por la comisura de sus labios.

Como todo el mundo sabe, la salida de Ourense es tormentosa con rampones del 20% y luego se vuelve en un falso llano del 12-15%. Caminos empedrados, camino real, asfalto, losas de piedra muy divertidas. Mambrú se portó como un campeón, exprimiendo de su cuerpo hasta la última gota del picante que le echamos a las costillinas la noche anterior. Subió dignamente, más bien subió con nota, entre comentario y comentario y entre risa y risa, mientras Tetaro iba cantando el porcentaje de pendiente, "15%, 17%, 20%".



Juan no se lo creía, de hecho a media mañana preguntó si los porcentajes cantados eran broma, y la verdad es que no, eran reales. Ya arriba en Sartedigos, se sigue subiendo pero de forma más suave, alternando con alguna bajada.










Creo que Mambru se lo estaba pasando en grande, comentando sobre los diferentes pueblines, la bajada al rio Barbantiño, con su puente medieval. La subida empedrada toda rota en Faramontaos. Buena conversación de nuestro amigo, departiendo y riendo con todos. Así llegamos a Cea, buscamos su albergue para sellar, no estaba el hospitalero ni el sello, así que selló en un bar de al lado.





















Continuamos pasando por su plaza con la Torre del Reloj, y seguimos hacia Oseira. A partir de ahora viene un tramo precioso y de firme muy divertido hasta Silvaboa. Comienza con un camino pistero con pendiente para convertirse en un camino con enlosados anternando con la pista y una calzada medieval algo rota, para acabar nuevamente con enlosados. Facilmente realizable con alforjas, salvo en un punto muy concreto.


Mambrú se desquitó en este tramo del camino roto de Faramontaos, quedando muy orgulloso, y con las babas claramente cayendo por su boca viendo cómo subiamos nosotros con las dobles de una manera facil y con buena tracción.


Ya en Silvaboa el camino entronca con una carreterilla que lleva al Monasterio, seguimos un poco con él y 1 km. más arriba nos toca despedirnos de nuestro amigo. En particular, nos emplazamos hasta dentro de 15 días en Granada, indicandole que seguro él, despues de hoy, iría con nueva montura, y "pues no te creas que no" respondió.

Una ultima recomendación: "repón energía en Oseira y descansa un rato".




Despues de despedirnos y comprobar que había salido bien de Ourense, él continuó su Camino hacia Santiago y Muxía, y nosotros regresamos por un camino alternativo hasta Silvaboa, no sin antes girar mi cabeza observando cómo se alejaba Juan, ya solo.

Nuestro regreso, ya no interesa mucho, se hizo por la otra variante, la de la Costiña de Canedo, esa subida de asfalto de 2-3 km. que tan bien conoce Rafa. En ella alcanzamos descendiendo los 74 km/h y eso que iba frenando ligeramente para no coger más velocidad. Ahora entiendo un poco más, pero solo un poquillo, la Teoría de la Relatividad de Albert.


SALud




PD 1: a esta hora ya me llamo indicando que está en Silleda y que va molido. Se acordó de la recomendación en Oseira y la cumplió "vaya subida hay despues del Monasterio!!!!!, menos mal que te hice caso."

PD 2: Después de estar esta jornada con el amigo Mambru, a veces tengo la sensación que el objetivo de su travesía es, simplemente, comer las pipas en Muxía con el mar como compañero.


Resto de las Fotos en Picasa: Via de la Plata con Mambrú

jueves, 22 de julio de 2010

El Templario Roberbolo por La Via de la Plata

Martes 20: contaba con la llegada de Roberto a Ourense a partir del mediodía toda vez que salía desde Laza. Si bien a las 10:47 recibo su llamada indicando que estaba a 12 km. De Ourense. JOER!!!! Ya está aquí!!!!!

Sobre las 12 ya estaba instalado en el hotel, al lado de la catedral, quedando de vernos por la tarde. No me pude resistir, pillé la bici y me fui al hotel a ver a mi antiguo amigo. Un fuerte abrazo fue lo primero que nos dimos, después una birrita juntos en una terracilla mientras charlamos y le entregaba unos perfiles y notas que me solicitó. Despues fuimos a dar un breve garbeo por el casco viejo y a la catedral a sellar.

Como este machote se había levantado a las 5:30 le acompañé al Meigallo para que pudiera comer. Vamos que me senté con él en una terraza y los dos nos dimos un homenaje a base de tortilla, pimientos del país y unas costillinas, todo regado con unas buenas birras. Al acabar, se fue a descansar al hotel mientras yo me iba a casa a los quehaceres domésticos y dejar las viandas preparadas para mi familia.

Quedamos en torno de las 18:30 con las bicis para dar un rule por la city (Las Burgas, la Alameda, el Paseo,…) para luego ir por el paseo fluvial a la zona termal, enseñándole todas nuestras termas, y en la última, darnos un baño reparador de 25 minutos. Allí estuvimos con otros compañeros de Camino, dos chicos catalanes que lo hacían por carretera y que Rober los iba encontrando en los finales de etapa. Además de charlar con otros bañistas sobre las bondades de las termas y del propio Camino de Santiago.

Con los musculos tonificados, regresamos para ir a cenar. Pasé primero por Porta da Aira para reservar y después me dirigí a casa para recoger a mi cónyuge, que se incorporaba al convite. Nuevamente juntos, pedimos las viandas y el amigo Rober casi se emociona con los Broken Eggs (Huevos Rotos, ya famosos por los amigos que pasan por Ourense), haciéndole unas fotos antes de pasar a devorarlos.

Despues de la charla y con el estómago más que satisfecho, nos despedimos hasta el día siguiente, donde Rober accedió a salir más tarde al acostarse más tarde y al ir yo con él un rato con la bici.




Miercoles 21: Diana a las 7 de la mañana para encontrarnos media hora más tarde ya en el lugar de desayuno que previamente habíamos acordado. Él tomó un café y un acuarius y yo reconozco que lleno más el depósito con un zumo, colacao y una ensaimada.

Arrancamos a las 7:45 h. y nos encontramos con los dos catalanes e iniciamos juntos. Pasamos por el Puente Romano, avda. de Santiago y en la gasolinera de Velasco la senda caminera se desvia de la carretera nacional a la derecha. Los otros dos compañeros se despiden ya que van por asfalto por la N525.







La traza, como muchos sabeis, inicia en descenso para luego, una vez cruzada la N525 (se cruza 4 veces), subir por el pueblo de Cudeiro de forma importante. Sube, sube y sube. La cadena del amigo Rober empieza a saltarle de vez en cuando. Pasamos por casas blasonadas, por una calle enlosada con mucha pendiente que acaba en el 20%. Delante llevamos un bikergrino portugués al que alcanzamos en ese punto.




Proseguimos subiendo claro está y llegamos a un enlosado con mayor pendiente si cabe, nuevamente llegamos al 20%. Las gotas de sudor resbalan por nuestras caras y eso que son las 8:00, y que no hace el calor que nos tiene acostumbrados Ourense.

Rober va callado aguantando como un toro la fuerte subida, con un esfuerzo mayor que cualquier bikergrino debido al problema de la cadena.







Se suaviza por momentos para llegar al camino real, perfectamente enlosado y con la bicicleta botando. Me quedo un rato haciendo fotos y me alcanza el biker portugués, ha salido de su casa, cerca de Chaves a 15 km al sur de Verín. Prosigo alcanzo a Rober una vez pasada la calzada empedrada. Ahora la senda se convierte en una carreterilla de 5º orden en subida algo menos fuerte hasta la Mina Chain, donde el firme ya se convierte en camino con arena granítica donde a veces se pierde tracción.






Doscientos metros más arriba de la Mina, el perfil se suaviza de forma importante llegando a los 475 metros de altitud, viendo la capital ourensana allá abajo en su pozo natural. En ese momento fue cuando Roberto se dió cuenta de la fuerte y excelente subida que tenemos aquí exclamando "JOER!!! si que hemos subido en 3 km!!!".






A partir de ahora nos moveríamos entre unas cotas de 400 y 450 metros, alternando camino de tierra con buen firme, arenoso, asfalto con un margen de tierra para los caminantes y alguna trialera boba sin dificultad alguna. En este tramo se ven indicaciones y reseñas nuevas con motivo del Año Jubilar, así como nueva pavimentación de la senda peregrinal con tierra compactada.








Descendemos por una pista a velocidad pasando al lado de unos frondosos carballos centenarios dando la sensación de ser de noche por la oscuridad y serenidad que emanan sobre el camino. En esto, estamos ya en el mini polígono empresarial de Tamallancos, donde tenemos que volver a cruzar por segunda vez la N525. Y allí estaban los compañeros catalanes dilucidando de si seguir por camino o por la carretera nacional.


Son las nueve de la mañana y llevamos un ritmo excelente.




Al acercarnos a los compañeros, no se percataron que eramos nosotros y comenzaron a peladear por la senda caminera abandonando, con buen criterio, la N525. Seguro que la densidad de tráfico y la peligrosidad de las altas velocidades de los coches les hizo cambiar de idea.

Los alcanzamos en menos de un minuto y fuimos juntos un buen tramo. Ellos se envalentonaron al ir por una carreterilla de 5º orden y Rober les dejó ir, alcanzándolos en las subidas y dejándolos en las bajadillas por asfalto. Charlando y pedaleando pasamos por otra zona de frondosos carballos hasta que llegamos nuevamente a cruzar la N525, indicándoles que ahora se complicaba un poco más. Los compañeros nos imitaron y siguieron por la senda caminera.

Pasamos por unos horreos antiguos y viejos, para bajar, dejando a un lado el Pazo de Albor, que no se ve, hacia el rio Barbantiño con su precioso puente medieval. Los dos amigos catalanes alucinaron con el puentín y Rober sentenció que estas pequeñas joyas es lo que se perdían al ir por la carretera.

Atravesamos el rio pasando por un pueblo abandonado cuyo firme eran unas excelentes y gigantes losas de piedras muy divertidas, pero que ahora estaban tapadas por tierra compactada. Una pena, si. Y después de un rio, viene una subida, según el teorema de Thales. Fuerte y normalmente embarrada en la antigüedad, ahora es fuerte pero asfaltada.

La cadena de Rober sigue saltando cada vez más. Arriba en el llano, la revisaremos. Llegamos a Faramontaos y luego viene un tramo en subida muy roto y divertido para mi. Pongo el platín, suelto la suspensión y todo para arriba buscando la trazada idónea. Uno de los catalanes me tapona a lado de Rober, pero éste se aparta lo suficiente y a la vez que me ayuda con un empujoncito para no echar el pie y asi salvo la situación y llego hasta arriba. Rober en la medida que puede con las alforjas y su rígida me va siguiendo. A los dos amigos catalanes creo que se les atragantó la trialera y no los volvimos a ver más.

Una vez arriba en Viduedo, volvimos a cruzar la N525, ya por última vez en esta parte del camino, si bien, Rober tendrá que cruzarla alguna vez más por la tarde, bien pasado Oseira en el alto de Santo Domingo.

Ahora vamos subiendo progresivamente, pasamos Casas Novas, donde se juntan las dos variantes (la de Cudeiro y la de la Costiña de Canedo por Ponte Mandrás), y llegamos a Cea, y justo al entrar en el pueblo nos detuvimos a revisar el cambio y la cadena. Se ajusta mejor el cambio pero observamos que algunos piñones del casette están deformados que son los que hacen que salte continuamente. En Lalín verá si hay tienda de bicis, ya que es necesario cambiar el casette y lógicamente la cadena también.




Son las 10 de la mañana cuando seguimos, entramos en Cea, hacemos unas fotos unas fotos a la plaza del pueblo con su Torre del Reloj y comentamos de las delicias del pan de Cea. Estamos a 500 metros de altitud y seguimos subiendo, pasando al lado del campo de tanatorio y el campo de fútbol.



La traza vuelve a ser un camino terrero en ascenso con un porcentaje mantenido y curioso, pero dado lo pasado anteriormente, parece un “falso llano”. Rober me ofrece algo de comer, y le sugiero que si quiere nos detenemos para que él reposte algo; “no hace falta, yo ya he comido un platano”, responde. Este Rober… hasta come encima dela bici.


Voy delante, conozco bien el trazado y lo que veo hace que suelte la suspensión, y como Rober es “perro viejo”, intuye lo que nos viene proximamente “cuando echas la mano a esa palanquita, malo”. Efectivamente una zona empedrada que luego se convertirá en una calzada muy rota con piedras desiguales, en la que mi amigo intenta subir como un jabato, y realmente sube como un toro la primera parte hasta que ya es imposible seguir. Una vez pasada este tramo del calzada el firme se vuelve más amigable pero con losas y piedras ciclables, siempre hacia arriba.

Ahora va delante y le escucho “JOER!!! Que perro!!!” saca el botellín y cuando se le acercan ladrando uno chico y un pastor alemán, apunta el bote y le manda un chupinazo de agua, que escapan lo suficiente como para pasar a toda leche y alejarse de ellos. Los canes siguen en mi dirección, mientas pienso que con la camelbak voy de cráneo para apuntar y menos disparar. Éstos me comen vivo. Les hablo amigable y pausadamente y pasan a mi lado sin emitir ladrido alguno ni señal de agresividad. UFFFFFFF!!!!!!!! Menos mal que el chico, que son los inician todo el lío, pasó ampliamente…




Comentamos la jugada, mientras pedaleamos y llegamos a una carreterilla, estamos al lado de Silvaboa. La antigua traza sigue por medio del pueblín para ir por un sendero singletrack muy pendiente y a veces con firme con roca pura poco ciclacle. En mi Via de la Plata del 2007 fui por ahí, pero cuando acompañé a Ricardo uno o dos meses más tarde, la senda estaba muy cerrada, por lo que ya no hice comentario alguno en ese momento y seguimos por la carreterilla de 5º orden, con una buena pendiente. Más arriba me estuve fijando donde cruzaba la antigua traza la carretera comprobando su estado actual en desuso y además, casi ni se intuía que por allí fuese un sendero. En ese punto le comenté a mi amigo mis pensamientos sobre la traza acordando que efectivamente hubiera sido tontería haber ido por allí.

Le comento que estamos a un tris (sobre 500 metros) de coronar este primer alto con una cota de altitud de 703 metros, y que a partir de allí sería bajar por la carreterilla hacia Pielas y luego Oseira, indicando mis intenciones de regresar una vez en la cima, para no tener que volver a subir desde Oseria, ya que mis obligaciones familiares me exigían estar más o menos temprano en el hogar.

Llegamos arriba a las 10:45, me cuesta separarme de tan grata compañía. Nos fundimos en un abrazo, no sin antes intentar localizar a un amigo biker en Lalín para que nos indicase sobre una tienda de bicis para la reparación de la transmisión. Localización infructuosa, pero “sin pegas”, Rober también conoce amigos en Lalín.

Nos despedimos nuevamente, deseándole un Buen Camino y cada uno seguimos nuestro camino. Desde allí llegar a Oseria lo haría prácticamente en 10 minutos escasos.




Mi regreso a casa ya fue una aventura biker, buscando una alternativa por un camino bien definido evitando el ultimo asfalto ascendido hasta llegar a Silvaboa, luego seguir la traza caminera hasta Cea y Casas Novas y desviarme para descender por la otra variante jacobea, la de Ponte Mandrás y Costiña de Canedo.


                                         Descenso a Silvaboa por trazado alternativo al CS.



 A Ponte Mandrás se desciende primero por asfalto y luego por un single-track pedregoso divertido (no tanto cuando vas a Santiago) y una vez llegado al rio Barbantiño, en Mandrás, se cruza el puente medieval y se sube por otra senda pedregosa, con tintes trialeros divertidos. Despues un poco más de asfalto, y una pista ancha con tendencia a bajar hasta la cima de la Costiña de Canedo. A partir de aquí la senda es un descenso casi en línea recta por asfalto con picos del 20% (para subir tela, tela), y luego se llega al río Miño y se toma el paseo fluvial llano hasta el Puente Romano de Ourense.


Ayer, una vez en la cima de la Costiña de Canedo, me desentendí de la traza peregrinal y me lancé por una senda de descenso que usan los “descenders”, pero eso ya es otra historia: control, pericia y resistencia encima de una bici doble.Historia que debe ser contada en otro momento.


Pongo una foto para recordar siempre como quedaron mis brazos "serrados" por los toxos y silvas en el pista de DH de Castro de Beiro.







A media tarde y cerca de la noche llamé a Roberbolo para saber de él y estaba sin cobertura. Contaba llegar a Laxe o a Silleda.

Pongo tres fotos de la traza caminera de la otra variante, en orden inverso a Santiago: Ponte Mandrás, paraje idílicos despues de Mandrás y la cima de la Costiña de Canedo, donde hay unos bolardos para impedir que no desciendan vehículos comerciales ni camiones.











SALud y hasta otra.



lunes, 12 de julio de 2010

Los Petroglifos y la Calzada Medieval

Ya me había mandado un mensaje con salida a las 10:00, así que tranquilamente, despues de comprar el pan fresquito y un buen desayuno por la mañana, me pertreché para hacer una rutilla con los amigos "nenazas".

Allí estaban entre los asiduos, Julio y Antón, a los que no veia desde la I Ruta por los Cañones del Sil y tambien estaba Joe, al que no veia desde la ruta que hicimos en Ourense. También estaban Pepe y Gerardo de ciclosportgil, vaya sorpresa verme allí.

Salimos despues de saludarnos y encaramos hacia Chan da Lagoa por Baiona, subiendo por detrás de la gasolinera por Baiña, comandados por Roger.

Este primer tramo de asfalto tiene una buena pendiente, haciendo estirar el grupo. Nos ibamos encontrando con multitud jinetes descendiendo por la fiesta del caballo. No!!! no daban chuletones de caballo. Al llegar a O Burgo, esperamos para reagruparnos y despedirnos de Anton y Julio, que seguirían por asfalto mientras el grupo principal seguiríamos ya las sendas montañeras.




Progresivamente fuimos ganado cota de altitud por un camino a veces roto, a veces limpia con unas vistas buenas de las Cies en lontananza en medio de la niebla. El firme hacia que la subida fuera divertida.

Joe subía con calma pero manteniendo sus pulsaciones como un jabato. No hay necesidad de forzar el ritmo cardíaco, y él lo sabe perfectamente.

Estuve haciendole compañía, subiendo y bajando para ponerme a su lado, volver a subir y nuevamente esperarle hasta llegar arriba a Chan Da Lagoa, donde nos volvimos a reagrupar.
























Chan da Lagoa, 332 m. de altitud, un merendero que es un referente para los bikers y otros grupos ociosos, por su fuente fresquina, que despues de una buena subida hace que nos detengamos a repostar y a descansar un ratín. Como así lo atestiguan los varios grupos de bikers que allí estabamos. Si bien, ayer estaba especialmente concurrido por ser uno de los epicentros de la fiesta caballar, con puestos de feria, bar ambulante y una pista de cesta-caballo para un campeonato inminente.





Cuando nos disponíamos a continuar, un hermoso equino pasó desbocado por delante de nosotros sin jinete, había tirado a una amazona un poco más allá. No le ocurrió nada aparente, salvo la contrariedad de no poder controlar al animal. La verdad es que, nuevamente a su lomo, el animal se mostraba muy casquivano.

Continuamos hacia el sureste descendiendo por San Cosme. Nos detuvimos en un abrevadero contemplando otro grupo de caballería. Comenté de una calzada medieval que estaba muy cerca de por allí, pero la idea era llegar a los petroglifos. Así continuamos descendiendo vertiginosamente a la vez que ibamos girando hacia el nordeste.






Llegamos a un descampado arreglado con una pared de piedra con pasarelas e indicaciones: estabamos en los petroglifos. Curioso, estaba acostumbrado a uno, dos incluso tres dibujos tallados en la piedras horizontales, mientras que aquí había multitud, desperdigados por el descampado, y en una roca vertical había tal concentración que me impresionó. He de volver al atardecer, que según Eligio, es cuando se ve mejor.

De 2010 07 Petroglifos y Calzada Medieval


Continuamos y llegado casi a Sabarís, desde la altitud se tenía una buena vista de la bahía de Baiona con Playa Ladeira debajo nuestra. Un poco más allá nos despedimos de Roger y descendimos a Sabarís.

De 2010 07 Petroglifos y Calzada Medieval



Las 12:15, era temprano y los kilómetros escasos, algo más de la veintena, así que me despedí de mis compañeros en la rotonda de entrada en la autopista, seguí por el camino de servicio y al poco rato analicé la posible subida con el GPS. Ya tenía subido antes por allí, pero con las obras estaba algo cambiado y ya no tenía recuerdos del lugar. Así que tomé un camino forestal que tenía delante mio. A la izquierda la subida era prodigiosa y a la derecha imposible. Por la izquierda, sin dilación.



Efectivamente, la ascensión estaba siendo dura y por camino forestal que mis neumaticos jamás habían rodado, por lo menos algo nuevo.

Al cabo de un rato me detuve a descansar a la vez que escuchaba voces detrás mía. Unas carrilanas tiradas por caballos me adelantaron cuando estaba detenido. Monté en mi burrita y seguí ascendiendo casi hasta alcanzarlos.

Llego a un cruce y “bingo!!!!”, esto ya me suena, estaba en la calzada medieval. Más o menos a medio altura. Pues “parriba” con una nueva Aproximación al Endurolai.






Suspensión en FULL, catalina chica y piñón del 30. Se sube bien, no está muy rota, aunque las pulsaciones hacen que suba un piñón, al 34, para ir más cómodo. Tres bikers descienden por la romana y se detienen a mi paso asombrados, debía ser la primera vez que veían a alguien subir por allí. “Esto hay que subirlo, no bajarlo”, bromeo. Voy ganando altitud progresivamente, poco a poco y con buena letra hasta los 360 m. Me detengo a descansar y merendar, la medieval sigue más arriba, pero viendo la hora que es, decido regresar a casa.

Por donde regresar?, por la medieval, of course!!!! Ya que la había subido en varias ocasiones, porqué no bajarla de una vez por todas. Pensé en los chavales con los que me había cruzado, pero cuando la subes previamente, más razón tienes para bajarla. Jajaja

Así, sin quitar la FULL, empecé a descender pausadamente; soy conservador y además voy solo. Vaya gozada!!! Es muy lineal, se ve la bahia al fondo con la medieval bajo tus neumáticos rodando y cresteando las piedras, aunque con la irregularidad del firme no hay mucho tiempo para contemplar el paisaje.

De 2010 07 Petroglifos y Calzada Medieval



Llego nuevamente al punto donde encontré la medieval y prosigo de frente por la calzada, realmente es divertida. Esta parte es más irregular y complicada que la de arriba, pero si hay que bajar, se baja y punto. Todo lo bueno se acaba y la calzada tambien. Los brazos se resienten y los frenos tambien. Ahora la pendiente mengua y llego a Belesar. Bajo por carretera, trazo por un camino un poco sucio de restos de obra y llego nuevamente a la carretera que baja de Belesar.

Una vez en Sabarís, carretera para casa, no sin antes quedar con Jose a recoger la equipación de Julio de Ourense. Al final salieron 36 km. y 850 m. de acumulado

Una nueva jornada divertida y mixta, para rematar el día en la fuente de Concepción Arenal celebrando ser los campeones del mundo de futbol, despues de sufrir de lo lindo con las agresiones de los holandeses, pero eso es otra historia que debe ser contada y por otras personas.

Hasta la próxima. El resto de las fotos en Picasa

lunes, 5 de julio de 2010

Como lo vi te lo cuento

El título de la entrada corresponde al Concurso de fotografía organizado por el Consorcio del Camino del Cid. Realmente, éste bien podría ser el título de este Blog, ya que intenta ser fiel reflejo de mis aventuras a través de relatos ilustrados con imágenes.


"Corría el verano de 2008, rodaba sólo por el Camino del Destierro del Cid. El calor ha sido la constante de mi travesía, y en la etapa entre Atienza y Jadraque, una vez pasado La Miñosa, dejando las vistas del castillo de Gormaz a mi espalda, y llegando a Robledo, me encuentro con un esqueleto de un animal. Lo primero que me vino a la cabeza fue: "voy a acabar igual que tu, amigo". Al final no fue así y llegue sano y salvo a Balansia Ib Said."


Éste fue el texto con que presenté mi fotografía, y ésta fue la fotografía ganadora; así tal cual estaba en medio de la senda y sin manipulación alguna disparé una foto. Después seguí mi travesía dejando a la madre naturaleza que siguiese con la cadena trófica.




Curiosamente es la primera foto ganadora del primer concurso. Un privilegio que recae en mi, siendo todo un honor.

Sinceramente, la fotografía es una más de tantas, y que no refleja ningún paisaje del trazado recorrido. Si bien la conjugación del texto con la imagen ha sido estupenda para describir la sensación de extrema dureza con un calor sofocante que sufrí en mi aventura.

Castilla es Castilla, para bien y para mal, con todo su encanto y toda su fuerza.


Quiero dar las gracias por este reconocimiento al jurado del Consorcio del Camino del Cid. Pongo el enlace a la publicación: Concurso Como lo vi te lo cuento y Boletin informativo




Hasta otra.