domingo, 23 de enero de 2011

San Mamede again

Este domingo hemos disfrutado de una ruta preciosa por Chandreixa de Queixa con coronación de la cima de San Mamede, una vez más. Es la segunda vez que ruedo por estos lares en menos de un mes; la anterior ha sido para celebrar la Natividad del Señor en altura con una ruta con Portal de Belén y nieve incluida.

Hace ya unas semanas que estaba convocado a asistir, la invitación me llegó del Club DuasRodas de Ourense por varios medios: facebook, foros, email, incluso de "viva voz". No lo tenía muy claro mi asistencia, ya que hacía casi nada que tuviera la anterior ruta, y ya se sabe: repetir rutas muy seguidas se hace monótono.

Ahora bien, esta vez la elevada asistencia, con más de 25 convocados, hacía apetitosa la salida y amenizado por el desconocimiento total del trazado por donde rodaríamos, aunque también he de decir que ya me imaginaba por donde sería, y así fue, en realidad. Y como había zonas que no había rodado, pues el domingo pasado acepté la invitación durante una rutilla por Amoeiro. Soy de convencer fácil.

El punto de encuentro para partir era la Plaza de las Mercedes a las 8:00h, y como ya sabemos que grupos numerosos se retrasan algo más de la cuenta, quedé con Julio para me recogiese en mi casa a esa hora, cargar la bici y las mochilas para luego encontrarnos con el resto de grupo en la gasolinera a salida de Ourense quince minutos más tarde.

Aproximadamente, a la hora pactada, llegó el grueso de convocados, no se cuantos coches iban, pero al menos 10 vehículos íbamos en caravana, camino al desconocido punto de salida. La temperatura era baja, -2ºC y la previsión climatológica era día soleado con bajas temperaturas y viento moderado del norte. Pasamos Villarino Frio, Montederramo y luego por un carreterilla sinuosa en medio de la montaña, para llegar a un lugar sin casas donde dejamos los coches.



Salimos y…, “Ñooo!!!! Que frío!!!! Como sopla el aire”. Comento entre los amigos: “con este viento, hoy nos secaremos como los chorizos”. Configuro el GPS con la altitud de 919 m. y pongo en marcha la grabación del trazado. “Vaaaamoooossss, rápido que nos congelamos!!!” . Hora: 19:34. Una foto en grupo de la salida, y comenzamos a rodar carretera arriba con buena pendiente. El grupo, que es muy dispar, se empieza a estirar. Me quedo atrás haciendo fotos a los carámbanos, que maravilla. Es increíble la madre naturaleza las formas tan caprichosas que genera.

Avanzo hasta llegar al grupo de cabeza, detenido en la desviación a la izquierda para tomar ya la senda caminera por una pista sin complicación pero fuerte. El frio es fuerte y los pies ya están congelados, las manos recuperan tono. Iniciada la marcha nuevamente, vamos ascendiendo progresivamente hacia Paredes, dejando atrás al resto.

Minoramos la marcha en plena subida hasta detenernos al comprobar que no vemos a nadie detrás. Llevamos 5 km. y ya estamos a 1.217 m. de altitud. Después de esperar unos minutos, bajamos un cachín y comprobamos que el grueso del núcleo ya se acerca.







Seguimos subiendo con la misma pendiente, me detengo a hacer una foto a una placa de hielo con sus diferentes anillos formados por las congelaciones sucesivas de los últimos días, protegida del calor por la cumbre del Paredes. Son las 10:30 h. y esto acaba de empezar. A nuestra derecha una vistas muy majas, pero por detrás dejamos otras más impresionantes, con Manzaneda al fondo.

Bordeamos este vértice geodésico para seguir subiendo hacia el Pico Cruz do Covo, y una vez arriba, con 6,5 km. encima y a 1.350 m. de altitud nos moveremos los próximos 9 kilómetros entre las cotas 1.350 y 1.250, en un constante sube-baja. Ahora toca bajar un poco, esos 100 metros en una rápida bajada. Me detengo a tomar unas fotos, y otros integrantes también. En la torrentera del Corga do Marco se puede vislumbrar al sur las montañas del Parque do Invernadoiro.




Volvemos a reagruparnos y continuamos, hasta este momento seguíamos dirección oeste y ahora comenzamos a cambiar de rumbo hacia el sur. La pista esta vallada al margen izquierdo. Volvemos a cambiar el rumbo yendo nuevamente al oeste. Un fuerte repecho vuelve a estirar el grupo, por lo que nos detenemos en el km. 12 y aprovechamos a descansar y tomar un refrigerio. A partir de este punto, me es ya trazado conocido por haberlo rodado por primera vez con los Full Toxos de Vigo hace ya tres años.

Una vez reagrupados y descansados, continuamos nuestra marcha por una zona de arbolado. Vamos por la cara norte de la montaña y se nota, los pies siguen congelados y las manos empiezan también a enfriarse. Los cembos del camino se tiñen del blanco hielo. El viento cesa levemente por el abrigo de la montaña, algo es algo. La traza es magnífica, la conozco casi perfectamente por las veces que ya rodé por este tramo. A la derecha dejamos la subida del Bidueiral, una ascensión en camino real muy asequible y majo, también catado por mis neumáticos y los de Julio.





Un poco más allá dejamos el bosque y se nos aparece delante de nosotros el valle de Maceda, perfectamente limpio de niebla, soleado y con una visibilidad perfecta. Allá abajo, Maceda y a la izquierda y un poco más adelante el montículo de Os Milagres do Medo. Sencillamente magnífico. Hacemos unas fotos, nos reagrupamos y continuamos. Pasamos también por el punto donde hacía un mes nos hicimos la foto con el Belén en medio de la nieve.



Giramos a la izquierda para descender perdiendo sobre 100 metros de cota. Vamos dirección sur, el frio sigue siendo intenso, a pesar de estar en la cara buena de la montaña. La bajada es buena con algún surco y complicación salvable, con excepción de alguno que volteó por encima de la bici. Comprobado que no se hizo daño, sigo descendiendo después de hacer unas fotos.


Una vez abajo, nos detenemos en una encrucijada. Si seguimos de frente, bajamos hacia la casa forestal o refugio Coudillo, pero nuestro camino va hacia arriba, por lo que giramos a la izquierda y seguimos de frente, dejando el camino que baja a la derecha que lleva también a la casa forestal por otro camino más sinuoso que el anterior y que también conozco.




Son las 12:05 h, llevamos 19,5 km. y estamos a 1.290 m. de altitud y a partir de este punto empieza la larga subida sin tregua hacia San Mamede. Los primeros 500 metros se hacen llevaderos, yendo por una pista vallada a nuestra derecha, con vistas todo el rato del valle de Maceda, mientras comprobamos como es de sinuosa la subida desde la casa forestal, que la vemos allá abajo. Una curva a la izquierda nos lleva a un paso canadiense, donde nos detenemos nuevamente para reagrupamos. El frio aumenta por el fuerte viento. Estamos ya a 1.363 m. de altitud.






Son las 12:15 h. y llevamos recorridos 20,5 km. y aun nos queda lo peor. El frio va en aumento por el intenso viento que nos azota, estar mucho tiempo detenidos supone enfriarnos en demasía. Reanudamos la marcha, hay que esforzarse y mucho. Tranquilamente pero sin pausa vamos subiendo, nos estiramos y al poco el grupo se vuelve a desgajar en innumerables elementos. Una "zeta", molinillo, firme blando, no hay más piñones que subir. Esto se pega al suelo que da gusto. 1.438 m. Rodeamos un collado rocoso, mantener la cadencia de pedaleo es fundamental, 1.492 m. Además, según se asciende y se carece del abrigo de la montaña, el viento parece arreciar aún más.



"¿Y la cruz, donde está?. No me digas que el último vendaval la tiró, joer!!! que mal!!!". Sigo subiendo, nadie delante y nadie detrás. Esto va muy estirado. Paso al lado de un collado y al girar en el recodo, fuera del abrigo de la montaña, el viento se hace insufrible, de tal forma que te hace bandear, casi hasta tirarte. Y aunque ahora atravesemos un "falso llano" es necesario seguir en molinillo.

Una visión me alegró el interior, parece que consigo más fuerza: "Ahhh!!!! ahí está!!!". La cruz se alza majestuosa sobre el impresionante roquedo a la izquierda del camino. Es increíble cómo minutos antes, al no encontrar la referencia de la cruz, el ánimo decae, el trazado se hace más duro y al re-encontrarla nuevamente, vuelves a tener referencias y las fuerzas las recuperas del fondo de tu ser. Sencillamente increíble.



A parte de la cruz ya se vislumbra la cima de San Mamede, ahí al lado casi al frente a la derecha, oculta antes por los collados. Me detengo a tomar unas fotos, llevo 22,6 km. y estoy a 1.560 m. de altitud. Según contemplo el paisaje observo que van llegando más bikers en microgrupos y otros de forma aislada. Les hago unas fotos según se acercan y me rebasan y ya continuo que ya no queda nada hasta el refugio.



Ahora la pendiente parece más benévola, pero no es así, es el efecto del minidescanso. Cuando llego compruebo que están casi todos dentro ateridos de frio, y no es para menos con le "moderado" viento que hace a estas alturas y reponiendo fuerzas a base de barritas y chocolate. Por mi parte, una pieza de fruta y el Toblerone, un autentico aporte energético chocolatero.




Van llegando el resto de integrantes de la expedición y, claro está, van entando en el refugio. A punto de petar, decido salir afuera a tomar un poco el solcete protegido por la estructura del refugio, mientras compruebo como llegan los últimos bikers, se les está haciendo algo duro.

Al cabo de un rato, decidimos continuar y la mitad de nosotros coronamos hasta la ermita de San Mamede, para hacer unas fotos. Estar allí y no coronar, es tontería. El GPS marca los l.623 m. de altitud y de travesía tan solo 23,6 km. con un acumulado de 1.079 m. que ya está bien en ese kilometraje.

Lo más difícil ya estaba hecho, ahora, salvo unas pequeñas rampas, toca bajar hasta los coches. La traza sigue hacia el surdeste encarando el parque do Invernadoiro, con sus preciosas montañas a la vista. Me detengo a tomar más fotos en varias partes del trazado. Vistas espectaculares, siempre me ha gustado este Parque, y aún no he ido, y eso que tengo diseñado ya una ruta por él, por la zona permitida al público.



En un giro a la izquierda nos volvemos a reagrupar para iniciar el largo descenso hasta el río, donde en el kilómetro 28 la pendiente se hace más fuerte y descendemos rápidamente. En un recodo de la bajada, punto kilométrico 29, vuelvo a detenerme para hacer una fotos. Los compinches siguen bajando como enrabiados, excepto los últimos que tambien van más despacio para contemplar el paisaje. La verdad es que merece la pena bajar tranquilo.


Me llevo una sorpresa al comprobar que están todos esperando unos 500 metros más allá. Todos?, todos no!!!

Tres elementos están arriba en un cortafuegos, uno descendiendo a toda mecha (Cantón), otro en la cima (Toby) y uno más ascendiendo empujando la bici (Adrián) para deleitarse de tamaña bajada, mientras el resto contemplamos la extrema pendiente del descenso. Llega Cantón, mientras Toby empieza a descender, y Adrián sigue su cruz cara arriba. Esperamos y cuando llega a la cima, comienza un descenso tan vertiginoso que tardó casi la mitad menos que ellos en llegar a la base.

También cierto es que reconocieron que la pendiente "acojonaba" allá en lo alto. Además el firme no ayudaba nada, piedra pizarrera suelta que como te vayas de "manos" no hay quien te salve y con esa pendiente no paras hasta llegar abajo.





Dimos la voz de arranque y me quedo rezagado con un pinchazo del amigo Gil, bombea aire con mi bombín y continuamos a ver si sella solo el pinchazo. El descenso se hace también por piedra muy suelta, pizarrera con unas zetas de un lado a otro. Este tramo ya lo conocía de la visión del ordenador y el googleEarth en 3D cuando se preparó la ruta con los Full Toxos, bromeamos en subir por las zetas.



Los frenos se resienten y los brazos se "notan", la bicicleta se queja también con tanto traqueteo, pero como bien enseñada que está, obedece dócilmente y me baja hasta el río donde volvemos a reagruparnos. Seguimos y llegamos a A Ferrería, una granja de animales, que la atravesamos para una vez allí ir ya, río abajo, por la vega del Queixa. Precioso paraje con el sonido del agua a nuestro lado y con placas de hielo en medio del camino, si bien parcialmente descongeladas, embarrando el firme y ensuciando las bicis como colofón de la ruta.



Mientras avanzábamos recordé un viejo proyecto inconcluso desde hace tiempo, comentándolo con Julio: seguir con mi GR-56 Transourensan particular, nos habíamos quedado en San Mamede y el siguiente trozo ya lo había recorrido con otras rutas. Ahora quedaba seguir precisamente por la vereda por la que íbamos en este momento, para luego continuar por la margen derecha del embalse de Chandreixa hacia Manzaneda.

Justo antes de los coches, un último repecho que hubo que poner todo en el asador, 250 metros de distancia que hicieron sufrir a más de uno, tanto por los kilómetros acumulados en las piernas como lo pegajoso del terreno que dificultaba el pedaleo. Al llegar a la cima, los coches estaban a 100 metros más abajo.

Rápidamente, las bikes al porta-bicis y nosotros a cambiarnos de muda, nos secamos con las toallas que llevábamos, y tengo que decir que aunque no teníamos duchas, disponíamos de un maravilloso río al lado donde asearnos un poquito. Si bien, ningún valiente se atrevió a tal osadía. También es verdad que no noté olor a choto alguno durante la comida.


Una vez todos en sus coches, atravesamos el Queixa y seguimos por una bella carretera de la Galicia Profunda hasta el pueblo de Chandreixa de Queixa, donde una vez allí degustamos de todo lo que nos puso Gerardo, el regente. A saber: unos callos con garbanzos de muerte, unas habas espectaculares, un poderoso caldo gallego que no perdoné, para seguir con corzo, jabalí, pero al ver las androias, mis ojos hicieron chiribitas sólo con verlas. Todo regado con unos tintorros, en mi caso mezclados con gaseosa que el cuerpo necesita líquidos. Acabamos con un flan como la rueda de un carro, cafés y "herbas con mel". Y menos mal que no llevé yo el coche.

Para rematar, quiero dar las gracias al Club DuasRodas por la ruta, especialmente a Cantón y Adrián por ser los encargados de la organización, estando siempre ambos muy pendientes de todo el mundo, especialmente los nuevos, tanto durante la ruta como en la comida, así como de la magnífica elección del restaurante para yantar.

Todas las fotos en mi Picasa y en el Picasa del DuasRodas.



SALud

lunes, 10 de enero de 2011

La obsolescencia programada

Obsolescencia, término ecónomico que viene a ser la pérdida de valor de las máquinas, no por el uso de las mismas, sino por la aparición de nuevas que mejoran el rendimiento y productividad de las antiguas.

Esta palabreja, solo utilizada en el ámbito económico, fue introducida al acervo cultural popular en los años 80 por el político y excelente orador Felipe Gonzalez, primer socialista en ser Presidente del Gobierno español en la actual Monarquía Parlamentaria.

Hoy día, esta palabra es ampliamente utilizada en el día a día y vuelve a tomar pujanza con las últimas noticias de algo que ya sabíamos, pero que no estaba constatado: la obsolescencia programada y obsolescencia obligatoria.

Quien no ha comentado que los electrodomesticos, los coches y otros artefactos modernos, NO duran lo que los antiguos. Todos conocemos a alquien que haya dicho "esta lavadora lleva con nosotros veinte años, las de ahora ya no duran tanto" y nuestros padres siempre comentaban "ya no se fabrican las cosas como antes".

Pero del "ya sabía" al verlo demostrado en un documental con todo detalle solivianta a cualquiera. En la era tecnológica está todo diseñado para que dure poco, especialmente las baterías y las bombillas. Está estipulado por el fabricante el periodo de vida útil para que volver hacer un inversión en el cacharro, ya que es más barato cambiar de equipo que repararlo (si es que hay repuesto).

En un principio una corriente sugería una obsolescencia obligatoria, durante la Gran Depresión del 29, que intentaba con la renovación "obligada" de los equipos favorecer la venta de productos para que las empresas no cerrasen gracias a esa necesidad de consumo por parte de los usuarios, de forma que aumentase el empleo y favorecer así el consumo nacional.

A priori, ésta fue una idea que no tuvo mucho éxito, sin embardo décadas después los fabricantes al adoptaron, no como obligatoria para salir de una recesión, sino como "programada" para seguir vendiendo más y más, con fines completamente capitalistas de obtención de beneficio. Crecer y crecer es lo que se pretendía.

Esta idea adoptada por el sistema capitalista no rezó en las economías socialistas, completamente planificadas, si bien con desajustes de mercado e ineficientes. Las prioridades de las economías socialistas eran bien distintas por lo que forzar una obsolescencia no tenía sentido. Así, los electrodomésticos, coches, bombillas y demás aparatos duraban mucho más los realizados en el mundo occidental, aunque fueran más tocos. Una vez caidas estas economías, las prioridades de producción cambiaron y las ineficiencias provocaron su cierre.

Actualmente, además de la obsolescencia programada, el avance de las nuevas tecnologías hacen que nosotros mismos tengamos una obsolescencia consumista.

Repasemos un poco el mundo que nos rodea en un pais desarrollado: hoy por hoy, el teléfono celular o móvil es algo con que convivimos todos los días, se ha convertido en algo indispensable en nuestra vida como el reloj o las llaves de casa. Si bien podemos comprobar que muchas veces ya no lo usamos como un simple teléfono, se ha convertido en una cámara de fotos o de vídeo, así como un reproductor de música, GPS, agenda electrónica, etc.

Así vemos en nuestro entorno con qué rapidez se cambiamos de celular porque simplemente el que ya tenemos se queda obsoleto al no tener GPS o agenda electrónica, o simplemente Radio FM. Ante esa nueva oferta de servicios de los nuevos terminales, o incluso la mejor la visibilidad o tactibilidad de la pantalla, abre el "apetito" consumidor provocando la obsolescencia consumista de nuestro teléfono.

Nos entra la necesidad imperiosa de conseguir el aparato de última generación a cambio de un contrato de permanencia más los puntos que genera nuestro consumo telefónico y un módico precio de 60-100 euros, incluso más.

Otro ejemplo, los GPS Outdoor para actividades de ocio-trekking-cycling, los propias fabricantes lanzan al mercado productos nuevos con servicios novedosos muy útiles para el usuario que muchas veces podrían implantar en los antiguos aparatos, al ser tan sólo una cuestión de software. Cuantas veces nos han dejado tirados con el lanzamiento de un modelo y a los tres meses lanzan otro mejor, y luego otro y otro.

Pongo el caso de mi GPS Colorado: un modelo que a los dos años se dejó de comercializar, curiosamente con una mejor visibilidad y manejabilidad que el nuevo que lanzaron (Oregón). Ahora la actualización del software es muy escasa, solo implementando nuevos servicios que suponen un desembolso económico como el BirdEye.

Cual es el coste real de una unidad de este tipo. No lo se, pero debe ser muy pequeño y os cuento mi caso. Lo adquirí en 2008 en USA y muy pronto empezó a dar "falsos" problemas con el módulo de la altimetría-temperatura-presión barométrica, bloqueando a su vez la rueda del menú. Lo envié al SAT de España y lo cambiaron sin problema. Terminada la garantía, el nuevo equipo volvía a dar los mismos "falsos" problemas. Tuve varios correos y llamadas telefónicas con el SAT y al final se cerraban en banda, sugerían que solicitase una RMA, enviarselo y ellos me mandaban otro nuevo, con una valoración de 150€ (gastos de envio incluidos).

Al final, tras consultar foros ingleses llegué a la conclusión que los falsos problemas eran eso, falsos. El problema estaba en el socket del USB que al tener tierra o restos de piedrillas provocaba falsos contacto entre los "pin" del socket generando errores en el GPS, como si quisiese conectar un accesorio no compatible.

Eso se resume en que si estuviera en garantía, me podrían enviar otro nuevo, o dos más si fuese el caso, y tan siquiera sin investigar la causa del fallo. Así recapacito en cuanto puede costar una unidad GPS de este estilo para que el fabricante lo cambie sin problemas por uno nuevo sin arreglarlo. Mejor no pensar mucho.


Volviendo al tema encabeza esta entrada, surge otro problema: qué hacer con los residuos tecnológicos. Tanto consumo y tanta renovación de equipos, los usados se reciclan comercializándose en terceros países con un menor desarrollo tecnológico, pero aquellos que son realmente inservibles no se pueden "colocar" para su uso, pero sí enviarlos como basura tecnológica, altamente tóxica, a países del Tercer Mundo a cambio de cánones y billetes, convirtiendo estas naciones en verdaderos basureros sin control. Es impresionante ver las imágenes de Ghana y comprobar en lo que se ha convertido.



SALud

lunes, 3 de enero de 2011

Ley del Humo - Sensaciones nuevas

Sensación rara fue la que sentí este lunes, cuando fui a tomar un café-refrigerio a media mañana. La cafetería donde habitualmente acudo estaba inusualmente sin ese ambiente ahumado con clientes con cigarro en mano y café en otra, mientras yo suelo pacientemente mi periódico en la barra.

A veces hasta tenía que apartar la cabeza para evitar inhalar la gigantesca bocanada de humo procedente de la garganta del compañero de barra más próximo, sin gran éxito por mi parte.

Así todos los días, uno tras otro de la jornada laboral. Despues, en esos ratos de ocio que implican irse de tascas, tapas o como quieran llamarlo, que estando en Galicia y, en general en la zona norte del pais, es algo muy común, no te quedaba más remedio que ir a las tabernas llenas de humo con personas que encendían un cigarro tras otro, sin control, por pura inercia mientras tapeabamos acompañados con alguna bebida tonificante rodeados de esa nieblilla imperceptible de humo.

Ver a los empleados de las empresas, comercios en la calle pasando frío y penurias climatológicas era una imagen que ya estabas acostumbrado, al ser grupos pequeños, incluso individuos. Si bien lo que sí me parecía esperpéntica era la imagen de las puertas de los hospitales, atiborradas de un gentío solitario con cigarro en mano y compuesto de profesionales sanitarios, visitantes e incluso, si los dejasen, de pacientes internados.


Esta era la situación hasta este domingo, antes de eso, la inexistencia de regulación hacía posible que en mi trabajo, siendo seis personas en un pequeño local de cara al público, cinco fumasen y no en cantidades moderadas, y ya sin contar a los clientes fumadores. Llegaba a casa y lo primero que hacía era colgar la vestimenta en una percha al aire libre durante toda la tarde y noche para que se ventilase. Por la noche notaba la carraspera de garganta por las grandes dosis de humo inhalado procedente de los cigarros de mis compañeros.

Los locales de marcha sin regulación alguna, ancha es Castilla. Despues de las salidas nocturnas, era preciso una ducha antes de entrar en cama, la ropa utilizada durante la noche yacía tirada en el balcón esperando la lavadora al día siguiente. Así fui dejando progresivamente las salidas nocturnas, cada vez me gustaba menos, y ya no solo por el humo del tabaco.

Con la laxa ley del tabaco de 2005 relacionada con los locales de hostelería, considero que el legislador o tuvo miedo al sector por las elevadas presiones o creyó que una parte significativa del mismo elegiría mantener su local libre de humo. En cualquier caso, los hosteleros se aferraron al humo del tabaco, aduciendo grandes retrocesos de sus ingresos por las futuras pérdidas de clientes de aquellos que se decantarían a favor de los locales con la permisión de fumar.

Así desde el 2005 la ley del tabaco no supuso grandes cambios en la hostelería, solo en aquellos locales con más de 100 metros cuadrados, más comunes en el apartado de la restauración, pero en el pequeño bar, tasca, taberna no supuso nada, ni inversión alguna con la excepción del cartel donde reza "En este local se puede fumar".


Con la nueva ley del tabaco, el legislador ha sido más valiente y ha eliminado esas imágenes deplorables a la entrada de los hospitales, ha preservado la salud de los profesionales del sector hostelero y no sólo ha protegido la salud de todos, sino que tambien nos ha dado un poco más de libertad. Y digo libertad, si, ha preservado la libertad del "no fumador" de poder eligir , porque...

...si a mi me gusta tomar un buen café por la mañana, ¿por qué tengo que tomar un café torrado en la única cafetería del pueblo donde no se puede fumar porque además es panadería y confitería?
...si a mi me gusta ir de tapas con los amigos, ¿por qué tengo que tomar siempre las aceitunas en el único bar libre de humo en mi ciudad?
...si a mi me gusta ir a tomar a buena cerveza, ¿por qué tengo que resignarme con una cerveza mediocre en el mismo bar libre de humo de mi ciudad?
...si a mi me gusta acudir a un tranquilo cafeto bohemio con música jazz de fondo, ¿por qué tengo que aguantar el bullicio de los chiquillos correteando por el mismo bar libre de humo de mi ciudad?

Estos días leo con estupor los comentarios de los fumadores, alegando que debería haber bares para fumadores, y yo me pregunto ¿y donde han estado todo este tiempo atrás los bares para no fumadores? ¿que elección teníamos nosotros? Incluso he leido un comentario de un empresario de hostelería que defendía el poder fumar y alegaba algo tan absurdo como que si el camarero no quiere estar en un local con humo, podía buscar otro trabajo. ¿Pero en que pais vivimos?

Ahora se sienten perseguidos, y cómo creen que nos sentíamos nosotros, los no fumadores, que durante décadas hemos estado sufriendo estoicamente en nuestros momentos de ocio el ataque continuo del humo.

Maravillosas sensaciones cada vez que entro en los locales que suelo frecuentar y no acabo ahumado como el salmón o el jamón.



SALud

domingo, 26 de diciembre de 2010

Navidad Biker

El jueves quedamos unos amigos para tomar unas cañitas y felicitarnos las Fiestas. "Y si... hacemos el domingo una ruta en las alturas con Belén incluido?", "Por la cara norte se ve algo de nieve, por la sur apenas", "Encaramos por la norte que estará el firme más duro y ciclable".

Animados preparamos la ruta con los trazados ya conocidos y otros por conocer. A media tarde del día de Navidad envio por email el track del GPS con la ruta y su perfil. Un trayecto de 35 km, y 1.100 m. de acumulado.

Esa misma noche, con todo dispuesto recibo un sms "Mañana 9:30 en los Salesianos, dan mucho frio para subir...". Acto seguido cojo el teléfono y marco el número del sms entrante. "¿Cómo, anda y vamos, no seas remolón, algo de frio y vas bien abrigado y ya está". Enseguida convencí nuevamente a Julio.

A las 8:00, hora pactada, lo estaba recogiendo en su casa. Montamos las bicis y las mochilas en mi coche y arrancamos para poder iniciar la ruta en torno a las 9. Según avanzábamos en coche, su termómetro no cesaba de bajar: -2º, -4º. Parecía la evolución del PIB. Al cabo de unos kilómetros y de charla, volvimos nuestros ojos nuevamente al indicador: -9º. Leches!!!! El termómetro tiene que estar fallando. No puede ser, si hace nada marcaba -4º.

A partir de ese momento me empecé a preocupar, es demasiado frio. El termómetro seguía descendiendo -9,5º. "Jobar!!! Esto sigue aumentado", pensé. Al cabo de un rato -8º, "ves? que te dije, esto era pasajero". Al llegar al punto de salida, volvía a marcar los 9º bajo CERO. La nieve cubría los cembos de la carretera y las montañas. La cosa pinta mal. Menos mal que por lo menos no hay niebla, un cielo limpio y pendiente aun de la salida de un sol que se me antojaba algo perezoso.

Mientras me preparaba, y calibraba el GPS, Julio insistente "no siento los dedos, vamos ya". Iniciamos la ruta con este panorama, en subida por una carreterilla hasta el primer pueblo con grandes placas de hielo, donde mi compañero de fatigas resbaló. Nos detuvimos unos segundos y seguimos ya por camino. La temperatura comenzaba a subir, -6º y parecía que hacía calor.















La nieve cubría los prados y parte del camino. Unas roderas de tractor completamente congeladas nos hacían ascender con mucho traqueteo y vibración. Alucinante como estaba el firme.

En un momento dado, las roderas del tractor se desviaban a una prado, mientras que en el camino quedaban sólo unas roderas antiguas que parecían de un coche. La nieve pulverizada nos enterraba los neumáticos ascendiendo con gran dificultad y gasto físico.



No es fácil intentar seguir la trazada de aquellas ruedas. Ibamos de un lado a otro intentando coger la huella pisada. Muchas veces, por la pendiente y el cansancio teníamos que patear un poco.






Llegamos a un cruce, por nosotros conocido y que en ese momento no reconocí. El manto de nieve era de tal magnitud que hacía difícil tener referencias. Allí cambiamos la cámara de Julio que perdía aire de forma importante, el liquido sellante ya no cumplía con su función. Y tanto, el pincho de 2 cm. que tenía clavado no era para menos. "Tranquilo Julio que luego es bastante llano y se puede rodar", animaba.

Una vez reparada, tomamos el camino de la izquierda. De frente se va directamente a la montaña por un camino con excesiva pendiente, siendo la traza del P.G.R. Las rodadas seguían de frente. Ahora la nieve era completamente virgen, con excepción de las pisadas de los diferentes animales pobladores de la montaña.

Un leve descenso maravilloso culeando a veces de lado a lado por el enterramiento de la ruda delantera. La nieve se hizo más densa y profunda según nos acercábamos a zonas sombrías y protegidas por la propia montaña. Todo el rato le indicaba a Julio, "Luego subimos por la cara sur y verás como ya no hay apenas nieve". Poco consuelo eran esas palabras cuando la pendiente aumentaba y había que patear con una nieve que a veces superaba los tobillos.



El día estaba limpio y claro con un sol bien majo que ya empezaba a calentar. El termómetro ya marcaba 3º positivos, increíble. "Vamos a ver como está un poco más allá, hay un llano y se puede pedalear". Llegamos a otro cruce con unas vistas impresionantes. A la derecha en ascenso nos llevaría por el trazado que habíamos elegido para subir a la montaña; por el de enfrente que se incorpora también por la derecha, corresponde a la traza elegida para nuestro regreso de la montaña.

Giramos, pues, a la derecha para volver a recuperar la PGR. El ascenso sobre nieve virgen fue impresionante viendo todo el rato la montaña a nuestra izquierda. Un grupo de animales dejaron sus huellas y nosotros intentábamos seguir esa traza como mejor firme para subir. "Un poco más allá es llano, hombre. Además pronto enlazamos la cara sur y ya no tendremos apenas nieve", alentaba.

Después de este dificultoso pedaleo, recuperamos la traza de la ruta de senderismo y gira hacia el sur, estando en la cara oeste. Efectivamente es un poco más llano. Continuo y compruebo que me he desviado del track. ¿? Que ha pasado? Regreso atrás y llego al punto donde debía de haber ido. Julio, que venía un poco retrasado, llega a la vez que yo.



Analizamos el track. Baja a una cota 100 m. más abajo para volver a subir de forma más intensa ya por la cara sur. Julio queda pensativo "Eso de bajar..." Reconozco que no creí que hubiera tanta nieve y dada la hora que era, acordamos hacernos la foto con el Belén allí mismo y regresar que nos llegaba el tiempo. Además para llegar arriba aún quedaba casi 8 km. y con la parte más pendiente aun por llegar. Despues habíamos elegido descender por la cara norte para regresar al punto de partida, con tramos coincidentes con la ida. Y la verdad, ni sabía como estaría la subida por la cara sur y viendo lo visto, el regreso podría estar intransitable ya que conocía la zona sombría por la que discurría. Bella pero sombría.

"Te das cuenta que todo el rato me llevas diciendo que un poco más allá apenas hay nieve", me comenta Julio. "Si, claro. Es para animar", reconozco.

Allí mismo nos hicimos unas fotos para dejar constancia de nuestra particular celebración de la Natividad del Señor y regresamos por el mismo camino por el que subimos. Y bien difícil se hacía descender por la nieve virgen. Ahora buscábamos nuestras propias pisadas de ascenso.




Entre risas, nos cruzamos con dos senderistas que iban a la montaña y nos preguntaron por el acceso y dificultad. Un poco más adelante nos cruzamos con dos todoterrenos (de esos que no se usan para ir a comprar el pan).





A partir de aquí bajamos más rápidos por las propias roderas de los todoterrenos. Un repechito, algo de hielo, vuelta a bajar y llegamos a la zona de las roderas del tractor del principio de la ruta. Ahora ya descongeladas y el camino convertido en un barrizal. "Joer!!! con las bicis tan limpias y las vamos a manchar ahora. Ve despacio para no salpicar".



El coche estaba en el mismo lugar donde lo había aparcado por la mañana a 9ºC bajo cero. Montamos las bicis, arrancamos y durante el regreso a casa, comentamos hacer esta misma ruta con el mismo trazado proyectado en primavera, con una climatología más benigna, si bien el sol nos acompañó todo el rato desde que apareció en lontananza. De eso, no nos quejamos en absoluto ya que gracias a él, llegamos a estar a 8ºC encima de cero, una diferencia termal de 17º. Realmente, ambos no pensamos que la nieve estuviera ya en el punto de inicio.




Más fotos en Picasa

SALud y hasta otra.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Chantada y Los Codos de Belesar

Despues de la climatología reinante el fin de semana, que provocó una serie de bajas de última hora en la convocatoria, hoy amaneció despejado y con unas expectativas mejores que la previsión anunciada.

De este modo, nos desplazamos siete amigos a Chantada y allí nos reunimos con Roberto y algunos de sus amigos, los Roza Toxos, para realizar una ruta diseñada por nuestros amigos los Bicinenazas, que al final sería modificada mejorando algún trazado por los RozaToxos.

La ruta parte hacia en norte por unos senderos bien majos y embarrados, con algún charco, donde apoyé el pie derecho, engorrinando la bota. La bici ya estaba fina de cuidado (no se para que la lavé hace dos días). Unos caminos alfombrados por las hojas caídas y anticipadas por el vendaval del otro día. Cómo cambia el paisaje de un día a otro: hace tres días multitud de tonalidades de ocres sembraban las laderas de la montaña lucense, hoy esos ocres estaban, en su mayoría, diseminados por el suelo.

A veces hacía peligroso el descenso al no permitir ver los surcos realizados por el agua, dirigiendo la delantera en una trazada complicada. Ahora bien, dejando a los amigos Chantada descender primero, intuíamos el buen firme en general.


Alguna piedra por aquí, alguna por allá, para arriba, y nuevamente para abajo atravesamos la presa de Belesar, punto donde nos desgajamos en tres grupos. El nuestro tenía la idea de subir luego (unos repechitos significativos, pero no excesivamente duros) para poder descender por los Codos. Un descenso por calzada medieval, traza del Camino de Invierno, con un pendiente más que endiablada, de la que ya nos habían advertido con tener muchísimo cuidado y descabalgar de nuestras monturas en algún tramo por la peligrosidad en estas fechas.

Antes de llegar a los Codos, nos detuvimos en la magnífica iglesia románica, inacabada, de San Estevo de Ribas de Miño, perteneciente al Monasterio del mismo nombre. Espectacular la iglesia, pequeña y alta.

Por su forma, no por su detalle, me recordó levemente a las joyas visigóticas astures (Santa Cristina de Lena San Miguel de Lillo, visitadas en mi Camino Primitivo). Está levantada en una orografía desfavorable con grandes desniveles por lo que tuvieron que excavar el suelo para la construcción de su abside y su curioso campanario extra-muro. Su fachada, digna de contemplar durante largo tiempo como casi así lo hicimos, se levanta altiva al Miño, dominando su curso y bien vista de muchos angulos.

Dimos la vuelta a toda a la iglesia descubriendo los contrafuertes posteriores del abside apoyados practicamente en la roca viva. Espectacular. Una pena, pero había que seguir en el "tajo" y nos montamos nuevamente en nuestras monturas para continuar la ruta.

En Diomondi nos acercamos al cementerio rodeado de carballos, a un punto en concreto donde un compañero de fatigas nos enseñó...

Al poco del cementerio, cortaríamos a la derecha en bajada. Ya se ven las primeras indicaciones hacia Iacobus. Estabamos en el Camino de Invierno, y dispuestos a descender por los Codos y su calzada medieval. Estaba húmeda, pero sin el verdín característico de bien pasado el otoño, haciendo delicias de la bajada al no estar tan resbaladiza como nos habían indicado inicialmente.

La pendiente realmente es endiablada, los brazos sufrieron y los frenos cumplieron con dificultad su función, pero siempre de manera eficiente. La suspensión de igual modo trabajó como estamos acostumbrados dando confianza y seguridad a los bikers. Gozamos un buen rato. Desciendes en 2 km. de una cota de 500 m. hasta los 205 m. con picos de desnivel de 26% y una media de 17%. Una soberbia y soberana bajada.

Y como todo lo bueno se acaba, esta vez fue doblemente, la lluvia hizo acto de presencia justo cuando estabamos cruzando el puente sobre el embalse. Además un problema muscular se añadió a uno de los participantes, motivado por la tensión de la larga bajada, sus dos cuadriceps dijeron ALTO. Una vez recuperado, proseguimos nuestra ruta.

Solo quedaba una larga subida, esta vez por carretera, que no estaba el horno para bollos. El Camino de Invierno trazaba casi recto a lo bestia por aquellas descomunales pendientes. De este modo, rodamos por las interminables zetas de la carretera hasta el alto. Ya sólo quedaba una última bajada para Chantada. Lo malo es que los vestuarios estaban en la parte más alta del pueblo. Menos mal que llegamos, ya empezaba a notar los cuadriceps yo tambien, y deseando llegar cometí un error de principiante: no abrigarme en la bajada. Despues, durante la comida estuve con destemple y el estómago revuelto.

Ducha reparadora y luego a comer a Os Pendellos, lugar donde los visitantes de la antigua feria de ganado del pueblo, yantaban a base de pulpo e carne ó caldeiro, como en todas las ferias actuales. Si bien esta ubicación se ha reconvertido a un buen mesón-pulpería, donde yantamos, como no, el tradicional pulpo y la carne o caldeiro, además de carne richada, empanada, postres, vino de la Ribeira Sacra, café de pota o puchero y licores variados. Manajares que alegraron el espíritu a más de uno y que arreglaron el destemple a otro.

Fotos no tengo apenas. Cargué las baterías ayer y parece que están viciadas. Mala suerte y buenas noches.

martes, 5 de octubre de 2010

IV Kedada Camino de Santiago de ForoMTB

En esta crónica intentaré relatar desde mi retina como se vivió la Kedada, este primer fin de semana de octubre, dando también una pincelada muy general sobre su origen. Es mi relato, unos tendrán su visión, yo tengo la mía.




I. Antecedentes


Un buen día, cuando el post del Camino de Santiago de ForoMTB estaba en pleno apogeo, al amigo Ricardo, conderg en el foro, se le ocurrió comentar de hacer una KDD para conocernos todos los que allí normalmente posteabamos.



Así nos reunimos en Burgos en la I Kedada Bicigrina. Corría el año 2007 y con esa primera convocatoria vino la segunda en Salamanca, creciendo la participación a tenor de las nuevas incorporaciones en el post.

Los lazos de amistad iban en aumento, no sólo por la actividad que nos unía, la bicicleta y el Camino de Santiago, sino por la propia esencia de las personas.













En Salamanca se pusieron, por decirlo así, las bases para las siguientes convocatorias y seguir en la misma línea, reunión de amigos con carácter festivo acompañado con una ruta bicicletera apta para todos los públicos para que las familias pudieran participar, así como la fecha y lugar de la próxima cita.



Con gran entusiasmo, se comenzó a preparar la tercera edición en Oviedo en 2009, sin embargo las cosas empezaron a cambiar. El promotor del post del Camino de Santiago en ForoMTB fue abandonando ForoMTB, creando su propio foro que iba en aumento, y organizando en paralelo una actividad y homenaje para la KDD.



Por motivos personales, no pude asistir a la edición de Oviedo, si bien me llegó información de varias partes diferentes que el ambiente estuvo muy enrarecido y algo tenso por momentos, simplemente por haber mezclado "churras con merinas” dando lugar a acusaciones posteriores que no tiene sentido relatar ni defender. El resultado final fue la escisión definitiva de este promotor hacia su propio foro.

Con estos antecedentes, el amigo Luciano se enfrentaba a la organización de la reunión de este año en Granada. Reunión que he de decir que tuvo una organización exquisita, al igual que las anteriores ediciones, y con un éxito rotundo.








II. Friday, October 1st


El vuelo ya lo tenía cerrado desde hacía 15 días y programado para las 13:45 h. con salida en Vigo. Así ese mismo día, salí antes de la oficina y estar a tiempo en Peinador para el embarque, no sin antes visitar a mi madre y almorzar algo..

Salimos con leve retraso por la tardanza en la apertura del embarque. Despegamos y, poco antes de una hora, estábamos preparándonos para el aterrizaje en Barajas. Por cierto comprobé el funcionamiento del GPS en el avión, volando a 8.000 metros y ciertamente la presión dentro de la cabina hacía que la altitud marcada fuese tan sólo de 1.528 metros. Además como soy un “bici-oso” de la tecnología quise marcar un waypoint con la posición aproximada de un caminín visto desde el Airbus, cresteando la sierra de Madrid. He de admitir que teniendo buena recepción de satélites, el GPS no daba señal de posición. Me imagino que tendrán un inhibidor o bien no esperé el tiempo suficiente para su recepción, apagandolo al poco rato.



La llegada a la famosa T4 de Barajas que, con su enormidad y dimensiones, me había generado un poco de estrés. Pronto descubrí su facilidad en hacer el tránsito: bajar del avión, buscar en la misma planta la puerta de salida del siguiente vuelo, y esperar tranquilamente sentado a la apertura del siguiente embarque.


El vuelo a Granada lo hice en un Airbus más grande y, para mi desgracia, con mayor hacinamiento, casi no pude leer la revista Mundo Medieval que llevaba conmigo. No había apenas hueco con el asiento del pasajero de delante.




La irregularidad del firme al aterrizar en Granada, me hizo sospechar de cómo era el modesto aeropuerto.


Bajamos del avión directamente a la pista, caminando por ella para acceder a las instalaciones aeroportuarias, sin túneles de protección de lluvia, ni nada. Me recordó los viejos tiempos, cuando todo era como “andar por casa”, o como cuando bajan las personalidades para la foto de rigor.

Incluso me vino a mi cabeza aquella famosa película en B/W donde dos personajes se alejan caminando por la pista conversando "I think this is the beginning of a beautiful friendship".







Mi familia granadina, concretamente mi prima María Jesus y sus dos hijas, me esperaba para llevarme a casa de mi tía Esther, donde me alojaría ese fin de semana. Así se lo había prometido para no crear un cisma familiar –no comprendía que fuese a Granada y me alojara en un hotel-. Después de sortear las innumerables y, parece que, indefinidas obras, especialmente en Camino de Ronda, una de las principales arterias de la capital, llegamos a mi destino más inmediato. Y…, sorpresa!! Allí estaba Esther, una mujer entrañable de 88 años, hermana de mi padre, toda afanada preparándome un bizcocho de melocotón borracho. Sabe como ganarme, soy “dulcero” y no lo puedo negar.

Una vez aposentado y charlado un poco con la familia, explicando con detalle el planning de mi visita a Granada y los motivos, fui al encuentro de mis amigos, alojados en el Hotel Alhamar, a escasos 400 metros de donde yo pernoctaría las siguientes dos noches.


Allí estaban casi la mitad de los asistentes, los anfitriones Luciano y Susi, los charros Luis y Mari Angeles, Juan de Griñón con sus amigas Antonia y Elena, Rafa y Emy con su hija Alejandra de San Fernando. Mientras charlábamos iba llegando el resto de los integrantes, los madrileños que venían en grupeta (Sebas y Toñi con Vicente y Luisa, Miguel Angel, Paco y Susi), Agustín -el vigués de Bouzas afincado en San Fernando- y Pepi desde San Fernando también. Francis de Martos en Jaen. Juan Marchales y Pepa vinieron desde Alicante sólo para pasar esa noche a tenor de una celebración familiar al día siguiente. Al final llegaron desde el País Vasco, Gabriel y Yolanda con sus hijos Iker y Miren.

Ya de noche nos fuimos a dar un garbeo a tomar unas “Alhambra”, cerveza de la zona, como su nombre indica, especialmente rica.














Acto seguido fuimos a cenar a un restaurante italiano, como no, especialista en “pasta”.

Llegamos a la hora convenida con los hosteleros y tenían preparada ya una de las dos mesas que nos correspondía. En la otra había un grupo de mujeres, que había terminado de yantar y estaban muy animadas charlando en sobremesa, y que parecían obcecadas en no dejar sentar al siguiente turno, por lo que nos tocó esperar un buen rato, pero permitimos a nuestras chicas que se sentaran en la mesa libre y empezasen a yantar sin nosotros.

Menos mal que la temperatura es especialmente maravillosa en Granada para esta época de año en la que estabamos. Casi las 12 de la noche, a primeros de Octubre y nosotros de manga corta. En Ourense estaríamos con forro polar.



Al fin, con amplias sonrisas y con la expectativa de una noche de marcha estupenda, las “ocupas” de nuestra mesa salieron del local tranquilamente. Así pues nos sentamos a yantar bien tarde, pero con buena compañía la espera no importó en absoluto. La velada fue larga y divertida mientras degustábamos los manjares de la cocina italiana unos y otros, más íberos, degustando unos perniles inmensos, todo regado por bebidas varias.

Terminamos la cena muy tarde y continuamos en un local de copas, con excepción de los más jóvenes y sus progenitores, para rematar la jornada algunos a las 2 de la madrugada. Otros continuaron la fiesta hasta cerca de las cuatro. Yo, por mi parte, como estaba bien cansado y no quería llegar a horas intempestivas, me retiré con la primera hornada (la de las dos, claro).




III. Saturday, October 2nd


Diana a las 9 de la mañana, con algo de sueño me aseé y me preparé con ropa “free”. Mi tia Esther ya estaba levantada y muy afanada, para variar. Allí estaba también mi otra prima, Maria del Carmen, que normalmente pasa los fines de semana con su madre. Me senté a desayunar el estupendo bizcocho, con café con leche y fruta, a la vez que conversamos un poco.


Preparé la mochila, con más fruta y alguna cosilla más, y partí hacia el Hotel Alhamar para reunirme con mis compinches bicicleteros, que aun estaban sentados desayunando tranquilamente con buena charlerta.

Evidentemente, me uní a ellos en su amena conversación mientras iban acabando de desayunar. Este sábado a la familia vasca no le salió todo como esperaba, se olvidaron las entradas a la Alhambra en casa y, a más a más, a Iker le sentó mal la cena y tuvo que quedarse en el hotel. Una pena, ya lo teníamos convencido para hacer una ruta alternativa más dura.







Al acabar comenzamos a salir del comedor y preparar la bicis. Nos hicimos unas fotos y arrancamos, unos de vuelta a casa, como Juan y su mujer, otros en ruta de senderismo, otros de visita por Granada, Antonia y Elena a La Alhambra y los de siempre de ruta bicicletera, destacando el bautizo no de fuego que hacía el amigo Juan Mambrú a su "Mirlo Blanco", una elegante Trek de doble suspensión sin estrenar.







La ruta que iniciábamos estuvo bien diseñada por nuestro amigo Luciano que, saliendo del hotel, nos llevaba a tomar la calle San Antón para cortar por Reyes Católicos hasta la Plaza Nueva, donde está el Palacio de Justicia. En el tramo de Reyes Católicos, el rio Darro discurre subterráneo ocultándose precisamente en Plaza Nueva.

Desde la plaza ya continuamos acompañados por las aguas del Darro, cauce arriba, en medio de un entorno urbano muy característico de Granada, con la Alhambra vigilando nuestros pasos, allá arriba a nuestra derecha.










Llegamos a la Placeta del Rey Chico, donde hicimos varias fotos. Nuestra ruta debía abandonar el Darro, girando a la derecha para llevarnos a la parte alta de la Alhambra, y a la izquierda dejaríamos el Palacio de los Cordova y la terrible Cuesta del Chápiz que, de seguirla, nos llevaría al Sacromonte.

Conozco perfectamente esta cuesta ya que hace algunos años seguí la Procesión de los Gitanos un rato y pude comprobar los increíbles malabarismos de los costaleros para no hacer caer el Paso, por la excesiva pendiente.














La ruta nos llevaba por la Cuesta del Rey Chico, camino empedrado con escalones formando una pendiente endiablada.

Se puede subir encima de la bici con las pulsaciones a tope, siendo aconsejable detenerse alguna vez para respirar un poco mientras echas unas fotos a los amigos, para luego volver a montar en la bici y llegar ya de un tirón arriba.

Este es un tramo muy bonito hasta la Puerta de Hierro, dejando el Albaicín y los cármenes a nuestra espalda.









El Albaicín


Esta puerta es parte de un conjunto defensivo construido por los cristianos para defender la Torre de los Picos y dejando en el interior la antigua Puerta de Arrabal, que comunicaba la Medina con los jardines del Generalife.







Nos hicimos más fotos, y continuamos por un tramo de tierra más bonito, si cabe, que el anterior, que nos conduciría hasta la parte alta donde están las taquillas del preciado monumento.

Allí nos detuvimos para que Gabriel hiciese unas gestiones y poder visitar la Alhambra al día siguiente. La gestión fue infructuosa con enfado de nuestros amigos, que con los medios tecnológicos a disposición, no permitan salvar una situación de estas.








A su vez, el amigo Juan Mambrú me comentó haber recibido una llamada esta mañana comunicándole el fallecimiento de un familiar muy querido. Ya lo habíamos notado algo bajo de ánimo, más callado que de costumbre, así que éste era el motivo.

Continuamos hasta llegar a la rotonda del Camino Viejo del Cementerio, allí la traza sigue a la izquierda, todos siguen por ella, mientras Juan, Luis y yo continuamos de frente por un senderín convertido en camino ascendente, sólo para ver cómo se comportaba el "Mirlo Blanco".


Nos detuvimos un instante para escuchar y divisar unos bikers tirándose por unas bajadas a nuestra izquierda, por donde se divisaban unos senderines magníficos. Seguimos y llegamos al cruce por donde deberían aparecer el resto de amigos, según el track disponible.

Por un error de cálculo, hizo que no estuviésemos en el cruce por donde subirían, ya que era, precisamente, el punto por donde bajaríamos posteriormente. Para ir a su encuentro, baje con la bici, llegando al cementerio y no se les veía por ningún lado. Al regresar al punto donde dejé a Juan y Luis, llamamos por teléfono al grupo y ya nos dimos cuenta de nuestro error.

Ellos fueron a la izquierda, hacia la Silla del Moro, mientras que nosotros los buscamos por el camino de la derecha. Craso error que fue subsanado rápidamente, encontrándonos un poco más arriba.


Nuevamente reagrupados, nos comentaron que estuvieron haciendo fotos desde la Silla del Moro, lugar al que nosotros tres ya no pasaríamos. Subiríamos más arriba hasta el Mirador del Moro.

Llegamos arriba por una carreterilla asfaltada en medio de olivares, para continuar por un single-track hasta un recinto cerrado por una valla metálica.

Justo allí nos encontramos con Sebas, Toñi y Luisa haciendo su ruta de senderismo. Después de charlar animadamante y comprobar que desde allí ya se veía la Abadía del Sacromonte, descendimos un poco con fuerte pendiente hasta el mirador.







Un rato de contemplación sobre la capital granadina y el Sacromonte, regresamos sobre nuestros pasos, primero hacia arriba para luego descender por el mismo sitio, descartando algunos hacer la variante más “hard”, dada la hora que era y la gran vuelta que tendríamos que dar para seguir la alternativa.

Así pues, descendimos por la carreterilla y por la pista por donde había bajado a buscarlos hasta el cementerio. Una vez aquí, el amigo Gabriel volvió nuevamente a las taquillas para hacer una segunda gestión con sus entradas, que resultó nuevamente negativa.

Bajamos hacia Granada por el Camino Nuevo del Cementerio, una calle con buena pendiente y una curva muy cerrada. Un poco más adelante cortamos a la izquierda por la Cuesta de Caidero, para enfilar al final el descenso por la Cuesta Escoriaza para llegar al Rio Genil.



A partir de ahora iríamos a la vera del Genil siguiendo su cauce hacia arriba, primero por su margen izquierda por el Camino de Beas para luego atravesar un puente y pasar al margen derecho. La primera parte, al ser camino ancho, el grupo de cabeza fuimos imprimiendo un ritmo más fuerte hasta llegar al puente, teniendo que parar en alguna ocasión para poder adelantar a los caminantes que por el mismo iban. En el puente nos volvimos a reagrupar todos y continuamos con un rodar un poco más tranquilo.

Viendo que Yolanda junto con Gabriel, que iba haciendo un sobresfuerzo al ir “tirando” como un jabato de su hija, se quedaban rezagados me quedé atrás con ellos para charlar y dar ánimos, sin que se sintieran abandonados.


Nos encontramos con dos jinetes, con unos hermosos equinos de raza, de trote noble y gallardo. Me quedé rezagado para hacer una foto de los caballeros y de repente uno de ellos, se gira volviendo sobre sus pasos, diciendo algo. Tuve que parar la bici, porque no sabía bien que me farfullaba el jinete.

Al final conseguí entender que me estaba pidiendo le lanzara el sombrero de paja que se le había caído. Algo perjudicado iba con “dos o tres cervezas y si bajo no seré capaz de subirme al caballo otra vez”.

Amablemente, recogí su sombrero y se lo alcé, después se dispusieron para que les retratase con mi cámara. Les costó colocarse en posición dando señas de “ligera” intoxicación etílica.




Me despedí y los dejé atrás dando dos golpes de pedal. Yolanda aun no se creía lo que había visto y me decía “¿cómo puede ser que se le ocurra montar a caballo con esa borrachera?”. Ya ves, unos conducen coches y otros caballos.

Seguimos conversando un rato y en medio de la charla, les sugerí la idea de intentar re-imprimir las entradas en un cajero automático con una llamada a su banco, ya que lo habían tramitado por su entidad de referencia.

Un poco más adelante, nos estaban esperando los demás para volver a cruzar el Genil retornando a su margen izquierda. Pinos Genil, lugar donde almorzaríamos, estaba a pocos cientos de metros más adelante. Ya estaba todo preparado, así como el resto de los asistentes no bicicleteros, esperándonos para yantar.






El día era realmente espléndido, y con buen criterio, Luciano eligió bien el restaurante. Nos tenía preparadas unas mesas al aire libre con el Genil a nuestra vera. Comenzamos a sentarnos y las jarras de Alhambra empezaron a fluir y vaciarse enseguida por mor de calor y de la necesidad de líquidos por la ruta realizada. Además el camarero empezó a suministrarnos bandejas variadas de viandas, todas exquisitas.

Un buen rato estuvimos charlando, comiendo y riendo. Incluso la sonrisa volvió a aflorar a Gabriel, después de hacer una gestión para intentar re-imprimir las entradas para La Alhambra.

Durante la comida Francis de Martos, nos hizo entrega a cada familia de un detalle increíble, una cajita de aceite de su tierra con una pinta más que estupenda. Como lo tenía en el coche de uno de los andarines, se encargaría Sebas de llevar la mía a Madrid y luego ya negociaríamos la entrega (en Ourense o en Madrid).

Una vez acabado el yantar, levantarse y volver a nuestras monturas, se nos antojaba algo duro y la pereza casi nos invade. Si bien, la cabeza pudo más y nos montamos en nuestras bicis y empezamos a rodar.

Creo firmemente que la superación de nuestra pereza ha sido el hecho determinante y favorable de regresar en suave bajada a Granada, siguiendo el cauce del Genil.


De este modo y como quien no quiere la cosa, llegamos a la capital realmente notándose que es casi todo bajada por el buen ritmo de pedaleo que llevábamos. Ya en el hotel, guardamos las bicis y nos fuimos a asear para luego ir al mirador de San Nicolás durante la puesta de sol. El ex-presidente Clinton, la definió “como la puesta de sol más bella que jamás haya visto”.

Así me fui caminado, con la pinta de “freerider”, a casa de mi tía para una ducha reparadora y vestimenta adecuada y volver con los amigos, no sin antes comentar con la familia por donde estuviera y que tal me lo estaba pasando.

Muy cerca del hotel, recibí la llamada de Luciano para comprobar cuanto me faltaba para estar listo, ya que el tiempo corría deprisa y había que llegar al mirador. Una vez llegado al hotel, el grueso del grupo ya había partido, y una pequeña delegación esperaba por los más retrasados (que conste que no fui el último). Ya no faltaba nadie y empezamos a caminar rápido dando al grupo principal comandado por Luciano, que avanzaba como una gacela en medio de una marabunta de gente invadiendo las aceras granadinas.

Avanzábamos a buen ritmo, más bien, Luciano nos llevaba a paso marcial, pero algo fallaba. Yo ya sabía la ubicación del mirador de San Nicolás y las cuestas a las que nos enfrentaríamos por los Cármenes antes de llegar, y no hacía falta ser un excelente matemático para adivinar que el sol estaría puesto a nuestra llegada. Así, teniendo en cuenta la distancia, la velocidad de la Tierra (1.620 km/h en el punto más excéntrico a su eje de rotación) y la nuestra propia velocidad (7 km/h), la física y la matemática no erraban, no.

Al llegar a la plaza de Santa Ana, enfilamos a la izquierda por las callejuelas estrechas del Albaicín hacia los cármenes.

El empedrado de las callejas es de tal forma que describen dibujos en el suelo, tipo mosaico, a lo largo de casi todo el trayecto. Atravesamos por la plazoleta de San Gregorio, donde está la iglesia con advocación al mismo santo y seguimos subiendo por la Cuesta de San Gregorio.

La pendiente era tan buena que nos hacía jadear, llegando incluso al sofoco. A veces, teníamos que cesar de hablar para recuperar la respiración acompasada y poder reanudar la conversación nuevamente.




Según nos acercábamos al mirador, el cielo se oscurecía con mayor celeridad. En el último tramo, ya en el Camino Nuevo de San Nicolás, la pendiente minora y comenzamos a ver la algarabía de una multitud de personas que allí se concentraban para ver la puesta de sol sobre un paraje impresionante.

Una plaza con vistas a La Alhambra completamente iluminada sobre la ladera de la montaña. Sencillamente SUPREMO; lanzamos varias fotos del paisaje en medio del gentío.




Después de un rato de contemplación y de alguna que otra llamada a casa, dejamos descansar nuestros huesos en la terraza del bar de la plaza, tomando unas “Alhambras” y otras bebidas, mientras conversábamos animadamente.

Una vez rematada, comenzamos la bajada por las mismas callejuelas por las que subimos, esta vez deteniéndonos en varias tiendas con motivos y artículos musulmanes y árabes, viendo aquí y allá los productos ofertados, comentando con los amigos el impresionante colorido de las tiendas. Las teterías, bares tradicionales árabes donde no se sirve alcohol por su propia religión, se alternaban con las tiendas con el mismo tipo de decoración y colorido. Fue como transportarse a la época de los califas.






Más de uno compró algo, Toñi unas chanclas que ya se las llevó puestas, Miguel Angel un detalle para sus mujeres. Mismamente yo estuve buscando suvenires para las mujeres que dejé a mil kilómetros y, con la magnífica ayuda de Elena, encontramos unas preciosas pulseras. La búsqueda fue en vano, ya que en el momento de la compra, la inexistencia de regateo por parte del vendedor frustró mi intención de compra.

Desde nuestro pensamiento occidental, y dentro de un ambiente donde parece regresar al pasado, casi se podría considerar un sacrilegio no pasar a una fase de negociación y regateo en este tipo de comercio.

Esta negativa a la negociación pudiera ser motivada por la modernización y occidentalización de sus estructuras empresariales, con nuevos sistemas de fijación de precios, obviando su antiguo sistema de fijación puntual de oferta-demanda individual para tener en cuenta al mercado en general y sus tendencias. Bufffff, vaya "taladrada"!!!!





























Una vez regresado a la ciudad nueva, fuimos a cenar a El Burladero, muy cerca de la plaza de toros y adornado, como su nombre indica, con motivos taurinos y bestias colgadas de la pared. Asimismo, las fotos de los gerentes acompañados de los famosos que habían yantado en el local inundaban las paredes, como una muestra más de las excelencias del local.


Tomamos una cañita inicial, para luego pasar a un comedor, reservado para nosotros solos, y la verdad, es que El Burladero cumplió con todas nuestras expectativas. Las viandas exquisitas, los postres, el vino,… incluso el agua, estupenda. Todo mediatizado por una buena dosis de alegría, buena conversación, amplias risas y buena compañía.

















Como fin de fiesta, el amigo Gabriel sacó las botellas de patxarán, autentico licor de endrinas, que nada tiene que envidiar al Licor Negro da Casa do Ricardo, ni al del Abuelo de Marcos. Estaba sencillamente exquisito, suave y con el dulce necesario lubricando a su paso nuestras ajadas gargantas. Un placer, como dicen algunos, para los sentidos.


Antes de proseguir, quiero hacer notar que no soy devoto del Licor Café, por ello a estas reuniones, nuestro amigo Ricardo, solía traer una botellica de Aguardente de Herbas, digestivo como el que más, si tomas un sólo chupito. Más de uno es pernicioso para la salud. Si bien este brebaje de endrinas extasió mi paladar y mi sentido. Menos mal que fui comedido en su ingestión, ¿o no?. También comentar que hice gestiones previas para que tuviéramos el ansiado Licor da Casa, pero un cúmulo de hechos impidió que degustáramos tal elixir.


Después de hacer este inciso, en ese momento, álgido como no podía ser de otra manera, al calor de la amistad, con el buche lleno y el espíritu alegre, comencé la ronda de brindis con el patxarán en la mano. Así se celebró y brindó por los presentes, por los que no pudieron asistir, por los que si asistieron y retornaron a la cama como los pequeños, por los que no acudieron a la cena por motivos personales como Juan y sus dos amigas, por… La calidez de los que allí estábamos, en medio del jolgorio generalizado, fue sensacional. Lo estábamos pasando realmente bien.




Llegó el momento solemne, entre tanta algarabía, de abrir el debate, ya iniciado previamente por un minúsculo sector en la bajada de San Nicolás, de decidir la ubicación de la reunión de 2011. La fecha estaba clara, primer fin de semana de octubre, instaurada de forma oficial en Salamanca. Hubo comentarios, con buen criterio, de hacerla en una zona del centro peninsular para que nos fuese a todos más fácil asistir. Así como buscar una ubicación donde fuese fácil de organizar para los futuros anfitriones. También hubo comentarios sobre la posibilidad de visitar el País Vasco, Ourense,…

Al final una intervención de nuestro siempre sensato y cabal Luciano, haciendo notar la situación actual y personal de algunos, con retoños próximamente y otros en un futuro algo más lejano, insistió en la realización en una zona céntrica y sugirió un cambio de rumbo en el estilo de estas reuniones; algo que también comentamos bajando San Nicolás. Idea que me pareció excelente. Luciano remató: "se podría hacer un ensayo en 2011 y si no cuaja, siempre se puede volver a la fórmula inicial".


Luciano sensiblemente emocionado


Evidentemente, sería un cambio de rumbo manteniendo la premisa originaria de una reunión de amigos con sus familias con una afición común, la bicicleta, para pasar un fin de semana lúdico-festivo sin más pretensión que ésta.


Después de su intervención, aparte de dar mi opinión y coincidir con nuestro amigo, lo erigí en nuestro Presidente de Honor. Hubo vítores para nuestro Presi y luego seguimos con el debate, llegando al punto que destacaron con fuerza dos candidaturas, la de Bilbao y la de la zona centro. Al final ganó la Zona Centro, después de unas disputadas votaciones. Miguel Angel sería el encargado de su organización y seguro contará con la ayuda del resto de los amigos madrileños.


Al finalizar tan magnífica sobremesa, algunos continuamos a un local de copas, donde estuvimos hasta altas horas de la noche. Allí Sebas nos sugirió, incluso nos convenció, que asistiéramos en grupo a la ruta de la Legión 101 de Ronda; Luis, Luciano, Toñi, Rafa, yo,… todo un elenco representativo de los asistentes de las Kedadas. Bueno…, a esas horas de la noche y con el espíritu “calentíco” se hacen 101 km, y 3.000 metros de ascensión acumulada, y más; incluso, si me apuras en menos de cinco horas. Nada…!!!! una proeza titánica que cualquier caballero de travesías sobre aluminio 6060 es capaz de hacer en una sola mano y con un pie atado al cuadro. Al día siguiente, una vez disipada la niebla nocturna, veríamos si seguimos tan valientes, por lo menos en mi caso.


Después de pasar animadamente un buen tiempo en este local, nos retiramos a descansar lo luchado durante el día, con buenas sensaciones en el cuerpo.




IV. Sunday, October 3rd


La alarma de mi móvil está configurado para que suene un tema suave de piano “in crescendo” para luego seguir con la voz de Meat Loaf, en uno de sus primeros temas del LP “Bat Out Of Hell”. Así comenzaba este domingo de octubre a las 8:45 con el sonido de esta melodía, posibilitando mi transición óptima y no traumática entre mi submundo con Morfeo y el retorno a la vida real cruda realidad; este día algo más dura al disfrutar escasamente de las maravillas que otorga este dios griego.

Una vez bien despierto tras una larga y relajante ducha, compruebo que mi familia también está levantada y dispuesta para desayunar conmigo. El bizcocho borracho seguía estando de muerte, café con leche, fruta y buena conversación. Al cabo de un rato, una llamada de Miguel Angel me hizo ver que, lo a gusto que estaba tenía que acabar, simplemente para cambiar de situación igualmente gustosa. Así me despidí hasta la tarde de los míos y me dirijí al hotel a reunirme con los amigos.

En la cafetería estaba sólo Miguel, el muy "cebrón" me llamó por esa sencilla razón, quería estar acompañado mientras iba bajando el resto de los amigos, algunos con sus maletas para, en esa misma mañana, regresar a sus hogares. La mesa se quedaba pequeña según llegaban los amigos y se sentaban alrededor con caras cansadas y algo largas. El fin de semana tocaba a su fin.

Ya con todos abajo, comenzaron las despedidas a cuenta gotas, como con ganas de no partir y con emoción más o menos contenida. La realidad es otra y el regreso se hace necesario para volver a encontrarnos nuevamente dentro de un año. Así fueron desfilando Gabriel y su familia, Rafa y la suya, Agustín con su mujer y finalmente Paco con su mujer y Miguel Angel.

El resto salimos del hotel recordando la última frase de Gabriel, antes de despedirse, “Ya queda menos para la KDD del 2011” y comenzamos a callejear Granada hasta llegar a la Bib-Rambla, donde nos separamos para sumergirnos en Granada. Unos fueron hacia la Capilla Real y otros hacia los puestos más antiguos de origen musulmán de la ciudad, entre Bib-Rambla y la propia Capilla Real.



Callejas que tienen, a lo sumo, dos o tres metros de ancho, llenas de productos típicamente árabes. Un sinfín de callejuelas estrechas impregnadas del color y ambiente morisco.

Ese colorido realmente inundaba las calles, cuyo entramado forma un estructura rectangular, cuya pequeñez daba la sensación de un asombroso y abigarrado laberinto. Su arquitectura mudéjar y motivos moriscos, las convierte en auténticos lugares con encanto. Una maravilla, nos perdimos aquí y allá, mirando, buscando, tocando, haciendo fotos, charlando,…


Una vez abandonada la zona nos reencontramos con el resto de amigos y visitamos la catedral de la Encarnación, accediendo por su fachada principal en la Plaza de las Pasiegas.

Ordenada construir por Isabel la Catolica, tiene una planta rectangular con cinco naves que cubren todo el crucero. Su interior da una sensación de grandeza por sus espaciosas naves, especialmente la central, y su enorme luminosidad interior gracias a los innumerables vidrieras y su clara y preciosa piedra reforzando aun más, si cabe, su grandiosidad.





Hacía años que no visita su catedral y me gustó volver a descubrirla. Estuve un buen rato sentado contemplando sus bóvedas y retablo mayor, así como sus blancas y magníficas columnas.





Una vez acabada la visita, un pequeño grupo nos dirigimos al mercado de especias, y al poco nos encontramos con un puesto de hierbas aromáticas y especias, donde disfrutamos apreciando los distintos aromas y colorido de las especias. Mucho me acordé de Sagrario; cómo le hubiera gustado estar allí, se pasaría horas en cada uno de los recipientes deleitándose con tales fragancias.





















Susi, que me vio muy interesado, me advirtió que aun no habíamos llegado al mercado propiamente dicho y continuamos su búsqueda. Al llegar al lugar donde normalmente se ubica, con gran desazón, comprobamos que este día no había mercado, estando la calle totalmente vacía de puestos, con excepción de los transeúntes y nosotros mismos.

Así retornamos rápidamente con el resto del grupo para dirigirnos hacia la Capilla Real y visitar los sepulcros de Fernando I e Isabel I, los católicos, artífices de la reunificación de España en 1.492 con la conquista de Granada. Allí también están su hija la reina Juana (la loca) con su cónyuge, Felipe (el hermosote). Curiosamente es más elevado y parece más fastuoso el mausoleo de sus hijos que el de los propios Reyes Católicos.

De 2010 10 KDD Granada



De igual forma que en la catedral, estuve un buen ratín contemplando la magnífica reja adornada con escenas de la vida de Jesús. Después, bajamos a la cripta al pie el altar mayor, bajo el mausoleo, donde están los solemnes féretros reales de plomo reforzados con unas fajas de hierro. La visita seguía a través de una pequeña exposición de lienzos de varios autores, algunos de renombre (Pedro Berruguete, Van der Weyden, Hans Memling y Botticelli, entre otros), para acabar saliendo por la oficina de venta de souvenirs.

Dimos otra vuelta pasando nuevamente por el lugar donde debería estar el mercado de especias, recordando Luciano la existencia de tal mercado e ignorando el motivo de su no celebración. Después continuamos hacia el Corral del Carbón, un edificio musulmán en forma de corral con una fuente en medio.

Originariamente sirvió como almacén de mercancías, después como posada de mercaderes, almacén y mercado. Los cristianos le dieron otros usos como almcén de carbón y por último un corral de representaciones teatrales, de ahí su actual nombre. Hoy día están las instalaciones de la Oficina de Turismo.

























Acto seguido, el bueno de Luciano nos dirigió a un punto inexcusable visita con buen tiempo en Granada. Luciano lo sabía, por eso nos llevó allí: la heladería Los Italianos, lugar donde preparan los mejores helados de toda la Comunidad Autónoma y parte de otras. Fui el único en sucumbir a tal manjar, dada la hora tan próxima al almuerzo, el resto declino la oferta mientras yo paladeaba un digestivo helado de limón.



Regresamos a Bib-Rambla, donde teníamos concertado el restaurante en una terraza, pidiendo el menú del día, regado con agua y Alhambra. Una comida suave para rebajar los excesos del fin de semana. Allí estábamos, aparte de los anfitriones, Sebas y Toñi, Vicente y Luisa, Juan, Antonia y Elena, Luis y Mari Angeles y el que suscribe.

Una llamada de mi hermano me dejó algo preocupado “Mira que en Vigo hay Alerta Naranja, con fortísimo viento”. ¿Podría aterrizar en Vigo? ¿Me desviarían a Santiago? Y el coche lo tengo aparcado en Vigo.

Alejé estos pensamientos de mi cabeza y continué yantando con los amigos, disfrutando del buen tiempo y la tranquilidad de la plaza y la buena gastronomía.


Se notaba durante la comida que el fin de semana y, por tanto, la Kedada llegaba a su fin, teniendo que despedirnos próximamente. Con esa sensación, retornamos al hotel donde ya partieron hacia su hogar en torno a las cuatro de la tarde, los amigos charros y los madrileños, quedándome con Luciano y Susi hasta el final. Me despedí de ellos con hondo pesar y regresé caminando a casa. La maleta ya la tenía lista y sólo me quedaba estar un ratín acompañando y conversando con la familia hasta la hora de ir al Federico Garcia Lorca.

Sobre las cinco nos dispusimos a partir hacia el modesto aeropuerto granadino, necesitándose tiempo a tenor de las obras en curso.




V. Off Topic. Un curioso regreso a casa.


Una vez llegado al “Federico”, compruebo que los pasajeros ya estaban embarcando. Así despues de una despedida rápida de mi familia, me dirigí a la puerta de embarque, para luego acceder al Airbus caminando por la misma pista igual que a mi llegada.

Precisión suiza en el despegue, exactamente a la hora prevista. Lectura de mi revista Mundo Medieval, la del sorteo del Camino del Cid, y de vez en cuando mirar por el ventanuco del avión en plan “GoogleEarth”, igualito que cuando estoy manejando los tracks, oteando y examinando el terreno en esa eterna búsqueda de los mejores caminines para rodarlos…

El comandante avisa, y el avión se agita. Las nubes están abajo y el sol ilumina la aeronave. Seguimos con las sacudidas, y reflexiono jocosamente “Coño, alguien debe estar mal de la tripa, tirandose unos cuescos, -como decía el humorista Eugenio- que hace retumbar el avión”.



Después de alguna que otra sacudida, aterrizamos con puntualidad y delicadeza en Barajas. Juan Antonio, el Comandante, debe ser un piloto con amplia experiencia. Realizó mi misma maniobra al aterrizar que yo cuando jugaba con el Flight Simulator, siendo todo un chaval, dando motores justo en la toma con tierra elevando ligeramente el morro y mejorar la suavidad de contacto.

La T4, como ya mencioné, es muy cómoda y facil para hacer el tránsito entre vuelos sino tienes que ir al edificio Satélite. Mientras esperaba el vuelo 580 con destino Peinador, asistí a una discusión flemática de una empresaria ecuatoriana intentando localizar a un empleado, Mauricio, que supuestamente no había entregado el coche de ejecutivo en la casa de la jefa, un Mazda de 70.000 dólares americanos. Estaba muy nerviosa y enfadada y su conversación se oía de punta a punta de la Terminal.


Al principio no localizó a Mauricio, así que movilizó a todo el mundo, a su padre, a su secretaria, a su abogado, a la policía, a la empresa Hunter de localización vía satelital del coche, incluso dio orden de despido fulminante. Al final consiguió hablar con el tal Mauricio, que parecía no ser el chofer, sino algo más por su relación con un arquitecto con el que nuestra protagonista ya no trabajaría más, según se desprendía de su airada conversación.

No voy a relatar la conversación, puede haber menores que lean estas líneas, pero decir que consumó su despido y como testigos tuvo a todos los que estábamos en tránsito en la T4, además de amenazarlo con “hacerlo preso, ya!!!!”. Fue como estar dentro de una telenovela y, la verdad, no gustaría estar en el pellejo de Mauricio.

Embarco en medio de un grupo de mozalbetes con ropa deportiva, dando un toque juvenil a la seriedad que suele tener este tipo de transporte. Era el equipo de futbol del Pontevedra, y para ser el equipo “grande” me parecían muy jóvenes.

La azafata que nos recibió me resultaba familiar. Humm, es la misma del vuelo anterior. Al pasar compruebo que la puerta de la cabina está abierta, cuantos relojitos tiene el cuadro de mandos, la leche!!! No me atreví a preguntarle si podía hacer una foto.

Una vez sentados, un chavalote del CF manifestaba intranquilidad, se notaba que le daba miedo volar con frases como “apaga el movil, no es broma, que esto se puede caer. No has oído que apagues el móvil?, no me mientas que lo has puesto en silencio, esto es muy serio, cuando pase la azafata le diré que lo tienes encendido…”, todo esto entre resoplidos.

El chaval estaba realmente nervioso. Era lo que me faltaba, tener a un histérico a mi lado, cuando yo sabía que en Vigo estaban en Alerta Naranja con viento racheado y mucha lluvia.

Me quedé sumamente tranquilo al comprobar que el comandante es también Juan Antonio, mientras nos informaba de la lluvia y viento en destino. Nada, todo controlado, con el majete éste. Pues, a leer un ratín.

Mundo Medieval es una revista densa, que quedó fulminada después de tanto viaje, así sin otro entretenimiento, me puse a ojear la revista del avión. Anda que veo!!!! Información de consecuencias en los vuelos:

“Jetlag”, hombre algo de jetlag tengo, si, tengo el sueño cambiado.
“Menor humedad relativa”, la humedad suele estar entre el 10-20%, así por la sequedad ambiental recomiendan beber agua o zumos y desaconsejan tomar alcohol por lo menos el día anterior por la deshidratación que provoca. Hombre!!! justo lo que hice, con excepción del patxarán.
“Diferencia de presión, ajustándose en el despegue y aterrizaje”, los gases del estómago se expanden con los ajustes, recomendando no ingerir comidas que puedan provocar flatulencia. Si ya lo decía yo… los meneos del vuelo anterior no fueron las nubes, alguien dentro del avión se estaba pedorreando de lo lindo.

Según nos acercabamos a Peinador las sacudidas iban en aumento, prometía ser un aterrizaje divertido y movidito, Juan Antonio corregía trayectoria con suma habilidad, dando motor, soltando, virando… El chavalote a mi lado gemía cada vez que el avión se balanceaba provocando la sensación de subida de estómago. “Aterrice ya” decía. Tranquilo, chaval ¿nunca te subiste a una noria?, pensaba yo.

Soberbio Juan Antonio tomando tierra, bueno… más tomando agua, porque como llovía, madre de Dios!!! En Peinador, mi hermano estaba allí para llevarme a mi casa en Vigo, ver a mi madre, cenar un poco y salir para Ourense.

¿Donde tienes el coche? Y el muy cachondo me responde que ahí al lado y que no nos mojaríamos "apenas". ¿¿¿Qué no nos mojábamos??? Y una leche!!! llegué empapado. Joer, y con el estupendo goretex de la bici en la maleta. GRRRR!!!! Efectivamente, como me imaginaba, la Alerta Naranja estuvo plenamente justificada; la jornada tuvo que ser de de campeonato: todos los contenedores de la basura estaban tirados por el suelo y la carretera llena de ramas, hojas y tierra por el vendaval.

Bien cansado estaba cuando llegué definitivamente a mi hogar alrededor de las 23:30 h. casi el último en llegar a destino.



SALud y nos vemos en la KDD de 2011

Copyright de las Fotografías: propias, Luciano, Gabriel y algunas de Internet.